Los Peligros Paso a Paso

Resulta el hogar une espacio protegido?  ¿Puede considerarse un lugar seguro para sus moradores más pequeños?  Las incidencias demuestran lo contrario y ponen en entredicho su relativa seguridad absoluta.

Tenía cuatro años y toda la luz del mundo en sus vivaces ojitos. Corriendo detrás de una esquiva pelota trepó como pudo al muro y, perdido el equilibrio, cayó de la azotea. Nada se pudo hacer por salvarle la vida. En la antesala del quirófano, una familia desesperada, clamaba a gritos por la presencia del pequeño ser que la muerte, o mejor, la indolencia, les arrebataron.

En los cuerpos de guardia de nuestros Hospitales y Policlínicos son asistidos diariamente  niños con traumatismos producidos por golpes y caídas, intoxicaciones, quemaduras, envenenamientos, sofocación, asfixia por inmersión, electrocuciones. La mayoría de las lesiones de este tipo casi siempre son mortales,

En el primer semestre del pasado año se reportó un crecimiento de  menores de cinco años fallecidos como consecuencias de accidentes en el hogar. Las caídas, broncoaspiración de alimentos, comprimidos por adultos en la cama, ingestión accidental de medicamentos y productos de limpieza y la introducción de cuerpos extraños en las vías respiratorias, fueron las principales causas. A las pérdidas de vida y minusvalía, lo mas importante, se suman las ausencias al trabajo (de los padres) y a la escuela y las generadas a la economía por la atención medica

Generalmente se piensa que el hogar es un lugar protegido, cuando ese entorno está lleno de peligros potenciales, que son necesarios conocer y actuar sobre ellos para que sea mas seguro, y en realidad lo puede ser si siempre pensamos que un accidente se produce a cualquier hora yen cualquier momento y es nuestra responsabilidad adelantarnos a su ocurrencia, previniendo las posibles causas que pueden originarlo, y si acaso no fuera evitado, al menos minimizar las consecuencias.

En los primeros años de vida la seguridad de los hijos está en nuestras manos. Aparte de velar por sus necesidades básicas y prodigarles afecto y ternura, los pequeños necesitan de nuestra protección, y esta abarca situaciones  de descuido, imprudencias, negligencia y hasta los accesos de cólera y violencia de algunos padres. Los accidentes domésticos y del transito figuran como la primera causa de mortalidad en menores de 19 años, y aun cuando no siempre haya desenlaces fatales, dejan huellas.

La negligencia es el causante directo de la mayoría de los accidentes; y la única manera de prevenirlos es actuar con precaución, recordando siempre que en ocasiones, pequeños descuidos pueden originar graves accidentes. La vigilancia es fundamental para actuar con percepción de riesgo. El menor de un año tiene que ser vigilado las 24 horas del día. El bebe debe estar a la vista de los mayores, nunca dejarlo solo; y, al acostarlo, si goza de buen estado de salud, debe dormir en posición bocarriba, ya que previene el riesgo de muerte súbita. Asimismo, una cuna con la baranda baja, un alfiler abierto, un frijol o un maní a su alcance, devienen elementos potencialmente peligrosos.

En la medida en que el niño o niña vaya creciendo, su curiosidad y necesidad de conocerlo todo se halla muy vinculado a la frecuencia de los diferentes tipos de accidentes. Los lactantes sufren accidentes por indefensos y dependientes de los adultos. Durante el primer año el peligro principal  reside en la aspiración de alimentos a las vías aéreas. Los niños, por su curiosidad, compulsión y carencia de coordinación están más propensos al peligro. Un solo instante de imprevisión, echa por tierra todos los cuidados de salud prodigados desde el embarazo y nacimiento. Nunca se les dejará solos cerca de escaleras, ventanas altas, balcones o azoteas, patios y alrededores. Tampoco que se suban en mesas o muebles altos; cercas o arboles.  Un infante que cae desde el doble de su altura, corre el riesgo de sufrir traumatismos severos. Igualmente, se debe verificar que no tenga acceso a la calle, sin estar bajo el control directo de un adulto, responsables de evitar que ocurra una desgracia si no está alerta.

A diario ocurren eventos caseros que pudieron haberse evitado. Los más comunes que resultan en lesiones y, en el peor de los casos, en amputaciones, ocurren con las puertas y las gavetas, ya que son de acceso fácil para los dedos exploradores de los niños pequeños, quienes no tienen idea del peligro. Resbalones en el baño o tropezones con juguetes tirados en el piso, son parte de los riesgos que asechan en la casa. Algunos son solo percances sin mayor trascendencia que el susto y el porrazo, pero otros tienen consecuencias irremediables

Ojo con la cocina

Uno de los sitios más peligrosos de la casa es la cocina. Los niños se queman al volcarse encima líquidos hirvientes o al jugar con materiales inflamables. Hay que mantener limpios los quemadores y no llenar demasiado los recipientes al hervir líquidos que puedan rebasarse. Los calderos se colocaran con el mango alejado del borde exterior y nunca deberá dejarse materiales combustibles cercanos a los quemadores encendidos, ni paños de cocina o cajas de fósforos. Los cuchillos y tijeras deberán guardarse en sitios seguros, lejos del alcance de unas manitas torpes. Las quemaduras ocasionan lesiones que casi siempre son mortales o dejan graves secuelas. De ninguna manera puede permitírsele jugar en ese lugar. Si hay sustancias toxicas al alcance de los pequeños, lo sensato es colocarlas en otro sitio y bajo llave. Igual con los medicamentos, tijeras, cuchillos o bolsas plásticas; puede asfixiarse si coloca la cabeza en una de estas.

Hay que cerciorarse de que las instalaciones eléctricas estén en buen estado. Los enchufes no deben recargarse y manipularse con las manos mojadas o descalzos. Bañaderas, cubos o depósitos con agua acumulada son un grave riesgo para los menores de edades tempranas. Lo sensato es cerrar la puerta del baño y colocar en lugares altos esos recipientes. En caso de que existan cisternas o pozos, estos deben estar tapados y protegidos de la curiosidad infantil.

Nunca serán suficientes las medidas adoptadas. Si ya revisó, eche un vistazo nuevamente. Ninguna  precaución esta de más-La proyección absoluta, la disciplina y la educación constantes les enseñara también a ellos a ser precavidos y harán del hogar un espacio protegido y seguro por donde puedan desplazarse y explorar sus límites. El tema demanda en cada hogar reflexión y medidas.

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