Se Nos Fue Chávez. Quedó su Legado

Me anuncio conmovida una vecina tras escuchar la noticia por TeleSur. Fue como un eco repetido a lo largo y ancho del país. Para Cuba y los hombres y mujeres de este pueblo, el hombre que dejó de existir este 5 de marzo en el Hospital Militar doctor Carlos Arvelo, nos pertenencia también, pues lo sentíamos nuestro, cubano. No solo por sus constantes muestras de apoyo y solidaridad espiritual e ideológica, sino por s u colaboración económica concreta y firme, mantenida en todo momento; también por su carisma, por ese modo tan suyo de saludar a Fidel, a Raúl, a los cubanas y cubanos, que nos hizo amarlo y considerarlo un hijo más de la patria de Martí.

Amábamos a  Chávez tanto como cualquier venezolano  y sabemos que él  se sentía hijo de Fidel y de Martí, como de Bolívar, Miranda, Sucre, San Martín, O’Higgins, Eloy Alfaro y  Louverture. Siguió los pasos de estos próceres y convirtió la América en otra vez nuestra, concitándole el odio hegemónico del Imperio y de sus alabarderos en su país, empeñados en una burda, cruel y sistemática campaña hostil, que no ceso ni en su enfermedad y aun en su muerte.

Hombre a todo, como decimos los cubanos, su forzada ausencia por el resquebrajamiento de su salud, a  la que se enfrentó con entereza y disciplina sinigual, no significo nunca alejamiento. Por el contrario, desde su lecho de enfermo en La Habana y en Caracas, se mantuvo atento a cada  gestión encomendada por él a su aparato de Gobierno, a sus Fuerzas armadas, a su gente, de quienes no le falto nunca amor, respeto y consideración.

Ese es el Chávez de limpia ejecutoria a quien veíamos como la reencarnación de Bolívar, como el hombre que llevó a la práctica lo que El Libertador no pudo terminar. Ahora ha muerto, pero no sus ideas, ni sus misiones barrio adentro, ni sus programas llevando la salud, la educación, la seguridad social hasta el mas humilde de los pobladores de su amada Venezuela, consolidando la economía del país sudamericano, fortificando la Revolución Bolivariana como un proceso indetenible.

El hombre de verbo fogoso y comprometido, el apasionado amante del beisbol, de la música de sus llanos; el poeta y el cantor que gustaba declamar versos y entonar con timbrada y buena voz el himno patrio o alguna bella canción, se nos fue. Pero no, qué digo, Vive y está mas presente que nunca en las intensas y patrióticas movilizaciones de su pueblo que lo seguirá  en cada marcha o concentración que realice, como desfila desde hoy ante sus restos mortales, transido de amor y dolor, pero también convencido de que la lucha y la del equipo de Gobierno que presidió no ha cesado, sino que se hace mas fuerte, unida y consolidada para bien de Venezuela, de la región y del mundo.

No puede ser de otra manera, el Presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías  mantuvo una cabal trayectoria al frente de los destinos de su patria, de la cubana y del continente a través de la potente Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y de la novel Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) como formula integracionista  de nuevo tipo, de “visión común para la Patria Grande”, como la califico Raúl, al asumir la dirección temporal de ese organismo.

Ese es el Comandante Hugo Chávez que nos dejó su impronta. El Presidente por siempre de la República Bolivariana de Venezuela, el hijo idolatrado de sus padres, el hermano de sus hermanos, el padre y abuelo amoroso y tierno, a quienes nos unimos en su dolor

Se nos fue Chávez, pero como Bolívar, sigue vivo, en permanente vigilia, acompañando a los hijos y las hijas de la  Gran Patria Americana que unió y cimentó y que desde ya hizo inmensa en su legado.

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