Vilma y su obra más querida

Este siete de abril, Vilma Espín Guillois cumpliría 83 años. Integrante de la vanguardia revolucionaria, sus ideas, sus enseñanzas y su ejemplo resultan imperecederos. De ella nos queda su imagen de mujer hermosa y sensible; su valentía de combatiente de la lucha clandestina en las calles de su Santiago de Cuba natal; de guerrillera del II Frente, de fiel intérprete y seguidora de las ideas de Fidel y sus concepciones sobre la igualdad de genero.

La percibimos aunando voluntades, alimentando, aglutinadora, el corazón grande de la Federación, convencida de lo que debíamos y podíamos hacer por nosotras mismas, sabedora de que el primer deber de la organización que dirigía era  concientizar a las mujeres en sus luchas y responsabilidades ante la nueva sociedad que construíamos.

Una faceta importante de su vida, me atrevo a asegurar, fue la constitución de los círculos infantiles. Decir que Vilma Espín, por siempre Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas fue la artífice de la creación de los círculos infantiles, seria quedarnos cortas. Ella fue el alma de aquella obra, la persona que estuvo al tanto de cada detalle, desde el tipo de construcción y el mobiliario hasta la preparación del personal especializado que atendería cada círculo.

Esta obra de la Revolución surgió al crearse en 1960 la FMC y plantear  Fidel la necesidad de estudiar los problemas de las mujeres que tenían que trabajar y no tenían donde dejar a sus hijos. Meses después, el 10 de abril de 1961 se daba respuesta a esta preocupación del líder histórico de la Revolución al comenzar a funcionar en La Habana los primeros tres círculos infantiles del país.

La tarea no podía ser más especial y a ella se entregaron. Vilma, con su talento, ternura y sabia conducción se volcó en la nueva responsabilidad, atenta a cada detalle, desde los constructivos hasta los relacionados con la atención a los niños, impulsando la obra hermosa con esmerada exquisitez.

En 1962, durante el Primer Congreso Nacional de la organización, su inolvidable Presidenta, al referirse a los círculos infantiles, dijo:”(…) son quizás, de nuestras tareas, la que mas profundamente llevamos en el corazón, y hemos de llevarla adelante, pese a todas las dificultades”.

Las que la conocieron de cerca y trabajaron con ella en aquellos años fundadores, señalaron luego que Vilma siempre albergó la convicción de que las desigualdades, las diferencias, sobre todo las que no tienen que ver con lo biológico, sino con los roles de genero, se incorporan a los deberes desde las formas en que los niños y la niñas son educados. Por ello, muchas veces reiteró que los círculos infantiles eran pioneros en la educación para la igualdad, fue la primera de las instituciones de la Revolución que nació con un enfoque de género.

Ella tenia muy claramente definida la idea martiana sobre la educación, particularmente su avanzado criterio de que este proceso comienza con la vida. Por eso destacaba otro factor relevante del papel de los círculos en la formación de los seres humanos que han de vivir y desarrollar el socialismo en Cuba, incorporando la educación de la igualdad, la solidaridad, la cooperación en los valores que enaltecen y dignifican y que, en buena medida, se materializan en los círculos infantiles.

Yo recuerdo a una fundadora de los círculos, María Elena Cruz Camacho, que cuando la entrevisté a propósito del aniversario 50 de estas instituciones, me dijo rotundamente:”Lo mas importante de toda esta historia se llama Vilma. Ella hizo que las federadas le dieran todo el amor y la atención del mundo a los círculos infantiles”

Considerado una conquista educativa y un orgullo de la Revolución, los círculos infantiles fueron y siguen siendo una obra de Vilma. Quizás la mas querida de quien es símbolo y grandeza de las mujeres cubanas .

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