Un dia que son todos.

Cada primero de junio, los niños y los adolescentes de Cuba celebran el Día Internacional de la Infancia. Dicen y coincido, que nuestros peques son felices y que este día lo disfrutan tanto como cualquier otro. Impulsados por sus pernas andarinas y sus manos francas, juegan, cantan, retozan y viajan por un mundo de sueños y realidades que solo comparten con infantes como ellos, libres y privilegiados.

Viven conscientes de que sus risas pueden recorrer el mundo de uno a otro confín y derretir el hielo de la indiferencia. Amados y protegidos, considerados sus derechos, transitan por la más feliz de las aventuras, la de la infancia, ansiosos de echar a volar esa capacidad innata de la niñez para el divertimento y las travesuras

Este del 1 de junio no es su único día feliz: cada tercer domingo de julio les regalamos el Día de los Niños, un jolgorio que involucra tanto a los mayores de la familia como a los pequeños príncipes y princesas, que tienen también un cuatro de abril, aniversario de la Organización de Pioneros José Martí, otro de esos tantos días que son todos, para  su libre jolgorio.de esta Isla única que no escatima la felicidad de sus menores.

Nacidos para ser felices, rodeados de cuidados, bienestar y seguridad, complace verlos reír y jugar, traviesos y picaros, libres de riesgos e inmunizados desde que nacen contra 13 enfermedades prevenibles, con escuelas gratuitas en todas las enseñanzas y adecuada atención sanitaria y protección jurídica.

Favorecidos y mimados, juegan y pasean seguros por las calles, plazas, parques y cuanto rincón exista, sin riesgos de  secuestros o de ser usados en otros viles propósitos, ajenos a los flagelos que enturbian la infancia en otros países. Ignoran lo que es “bucear” en  los basureros, lustrar zapatos o ser usados como mano de obra barata a riesgo de sus vidas por unos pocos pesos, como reportan las estadísticas mundiales, Tampoco los manipulan los conflictos bélicos, ni llevan la peor parte en redes de prostitución y tráfico de órganos. Realidad bien diferente a lo que ocurre en otras latitudes, donde el mensaje de esta jornada creada para los niños y adolescentes, apenas se conoce o pasa por debajo de la mesa.

Y sin creernos perfectos y a  pesar del bloqueo y escaseces, si aseguramos que nuestros niños no pasan hambre, ni viven en pobreza o mueren por causas evitables o enfermedades prevenibles, como acontece en buena parte del planeta, donde son cifras del diario acontecer las carencias básicas y la miseria extrema que afecta a los menores. Llama a la reflexión  saber que 700 millones de niños viven en absoluta pobreza y exclusión, mientras casi 30 mil mueren cada día por desnutrición y padecimientos sabidos. No hablemos de derechos, ni de oportunidades; de escuelas, sonrisas y juegos. No existen para esos seres indefensos y vulnerables. Revertir esa situación pasa por la voluntad política de sus gobiernos.

Hace poco nos alegramos con la noticia de que Cuba es el mejor país de América Latina para la Maternidad, y el trigésimo tercero de todo el mundo, de acuerdo con  la organización internacional Save The Children que promueve los derechos de la niñez, En su listado, la entidad toma en cuenta factores como el bienestar, la salud, la educación y la situación económica de las madres, así como las tasas de mortalidad materna e infantil. Realidad reconocida que nos conforta y honra.

Suerte y razones para que nuestros niños, niñas y adolescentes disfruten de otro día de festividad y descanso entre comillas, ya se sabe Tienen mucho que mostrar y decir (aquí sus voces cuentan) y lo hacen, como actores y protagonistas de primera línea, apostando por un mundo de paz y felicidad para todos los infantes del planeta, como presente radiante de este Día Internacional de la Infancia, una fecha que en Cuba nunca pasa inadvertida, de tan especial que resulta para los infantes cubanos.

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