La Hora de las Perretas

Cada vez que Melisa se antoja de algo o quiere que la complazcan y no lo hacen, apela a la consabida perreta.. La niña tiene ocho años y se supone que ya debió dejar atrás esa etapa de los primeros años de vida infantil, por lo que su mamá acude a esta sección de Mujeres en la Web para que la aconsejemos.

Para los adultos, siempre resulta desagradable la visión de un niño o niña que llora, grita y patalea, presa de eso que llamamos perretas o rabietas: un elemento normal del crecimiento..Estas explosiones de violencia en las edades mas tempranas se comprenden porque el infante carece de medios diferenciados de expresión; pero ¡cuidado” si el proceso de la rabieta se prolonga es necesario intervenir buscando los motivos; y los casos mas difíciles se llevarán al pediatra o al psicólogo, si es necesario.

Las perretas suelen ser frecuentes en lo niños de poca edad, porque están aprendiendo muchas cosas acerca de su mundo y se muestran  ansiosos de tomar el control. De hecho, casi todos los niños de entre uno y tres años de edad tienen rabietas, lo que a veces desespera a la familia que no sabe cómo proceder en esos momentos.

Desde la más tierna edad, tanto el niño como la niña precisan de la orientación y guía de sus progenitores Si se quieren evitar las perretas, hay que ser firmes en las decisiones, enseñarle lo que debe y no debe hacer y una vez establecidas esas pautas, ser consecuentes; no ceder unas veces y otras permitir lo prohibido.

Diversas son las causas que originan esos arrebatos en los niños pequeños. Generalmente ocurre cuando se sienten muy contrariados. Lo hacen, por ejemplo, cuando comprenden que con esa actitud logran satisfacer sus deseos: obtener el juguete deseado, salir a jugar o pasear a pesar de no ser el momento apropiado, o cualquier otra cosa que se les antoje. Si se les concede lo que origina el berrinche, tratarán de recurrir al mismo recuso cada vez que deseen conseguir algo, como parece ser el caso de Melisa.

Muchas veces también el menor utiliza la rabieta como medio de atraer la atención de los mayores, porque no se siente querido ni atendido por estos o porque siente celos del hermano o hermana, el distanciamiento de los padres o por continuas peleas familiares. Igualmente puede sufrir esos arrebatos cuando un hecho le desagrada y le crea incomodidad.

También se considera como causa frecuente de rabietas infantiles, la incubación de una enfermedad, el sueño, el hambre, el miedo y cualquier cambio de su horario de vida. Una buena manera de proceder ante esas explosiones de violencia del niño o niña es  mantener y no caer en gritos, amenazas y  regaños, pues solo empeora la situación.

Este tipo de situación de ninguna manera puede considerase negativa o como señal de un trastorno de la conducta. En las edades tempranas los niños suelen orquestar estos berrinches para exigir algo o simplemente que se les atienda. Esto es lo que los sicólogos llaman una agresividad positiva.

No se empeñe en darle explicaciones o convencerle. En ese estado el menor está cerrado a todo razonamiento y cualquier intento en ese sentido lo irrita más. Ya calmado, trátelo cariñosamente, como si nada hubiera pasado. En caso de que continúe acudiendo al arrebato ante cualquier contrariedad habrá que pensar en alguna razón mas profunda. El problema debe superarse. No con castigos, sino corrigiendo la causa y, según la edad, se podrá tratar de hacerlo razonar respecto a su conducta.

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