Los Hábitos y el Ejemplo

Los hábitos sociales deben inculcarse desde la edad más temprana y con una concepción correcta de la labor educativa. Hay errores comunes como el que cometen los padres que pretenden educar a los hijos solo mediante consejos e imprecisiones. Y no ejemplifican sus enseñazas con la propia conducta. Son los que fundamentan sus métodos en “haz lo que yo digo y no lo que yo hago, desconociendo que de poco sirven las palabras. Si no se avalan con el ejemplo.

Otra tendencia equivocada consiste en exigirles a los niños buenos modales solamente en público, cuando tan necesarios son también las formas correctas en el hogar. Esta es la crianza basada en el “qué dirán”, que fomenta actitudes hipócritas y nunca podrá constituir una base firme para la educación cívica, la cual ha de tener sus más sólidos pilares en el ámbito familiar.

Y bien se sabe, que el patrón que más honda huella deja, es el ejemplo que mamá y papá trasmiten a la mente de sus hijos. De nada servirán las predicas y los regaños si no están acompañados de ejemplos positivos, porque en la formación del infante, valen mas los medios visuales y audiovisuales que los complicados razonamientos.

El gesto que el niño o niña ve o la palabra que escucha son muchos mas fáciles de asimilar que toda una cuidadosa lección aplicada.. Por lo tanto, recordemos algunos de los hábitos de cortesía y respeto que debemos formar en nuestros hijos, siendo nosotros, sus padres y demás familiares, el modelo vivo de las normas establecidas.

Aprender a moderar el tono de la voz y no interrumpir o inmiscuirse en la conversación de los mayores.

Dar las gracias al recibir algún beneficio. Aprender a disculparse y a decir “con su permiso” o “por favor”, cuando sea preciso.

Hablar en voz baja y evitar los ruidos cuando alguien duerme o está enfermo.

A tener preocupación por la higiene personal y la buena apariencia física

Cuidar las plantas y la propiedad social. No hacer daño a los animales.

No reírse de las desgracias ajenas

Dirigirse con respeto a los demás.

Respetar el derecho ajeno.

Si además se orienta a los pequeños a que guarden sus juguetes cuando acaben de jugar, cuidar de sus ropas y libros, lavarse las manos antes de comer y después de hacer sus necesidades y cuando terminen de jugar, se les ayuda a crear hábitos de orden y aseo.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*