Vilma y el Moncada

La lucha insurreccional para derrotar al tirano Fulgencio Batista comenzó el 26 de julio de 1953 con el asalto al cuartel Moncada dirigido por Fidel Castro. Pero desde el mismo golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, la juventud cubana trató de revestir la situación creada y transformar la grave situación político social que atravesaba el país.

Al producirse el golpe, Vilma, junto con un grupo de esclarecidos profesores y estudiantes progresistas de la Universidad de Oriente, salieron en manifestación a la calle para protestar indignados al ultraje. Luego se incorpora al recién creado Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), fundado por profesores universitarios, cuyo jefe de Acción Provincial fue Frank País, excepcional combatiente y máximo dirigente del Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad, asesinado por esbirros de Batista el 30 de julio de 1957.

Narra Asela de los Santos, amiga, compañera de estudios y de lucha en el libro Las mujeres en Cuba, haciendo una revolución dentro de la Revolución, que pronto Vilma, sin proponérselo llegaría a ser una de las dirigentes más capaces de la lucha revolucionaria, y recordaba que una de las primeras batallas que libraron los estudiantes y profesores de aquel centro fue por su oficialización, es decir, que se reconociera como Universidad. La también combatiente de la lucha clandestina y guerrillera cuenta en el libro que el grupo que permanecía en la Universidad después del golpe decidió repartir por la ciudad unas tiras de papel impresas para denunciar a la dictadura. Vilma seleccionó unos versos de un gran poeta cubano del siglo XIX, José María Heredia, que se refieren al papel de los pueblos frente al tirano.

Que si un pueblo su dura cadena/ no se atreve a romper con sus manos/bien es fácil mudar de tiranos./pero nunca ser libre podrá.

Eso costó que nos cogieran presas y nos llevaran al cuartel, allí nos interrogaron. Pero otros de la Universidad se movilizaron y nos liberaron horas después. En el cuartel Moncada, donde nos llevaron, los militares, nos daban consejos y nos decían. Nosotros también fuimos jóvenes revolucionarios, nosotros también hicimos cosas. Pero aquí el hombre que va a resolver los problemas es Batista. Los rebatíamos y finalmente nos soltaron por incorregibles.

El asalto a la segunda fortaleza militar del país conmueve a la nación y conmociona especialmente a los santiagueros, profundamente admirados por la valentía de aquellos valerosos jóvenes comandados por Fidel, entre ellos y ellas resalta Vilma, quien pronto llegaría a ser una de las dirigentes más capaces de la lucha revolucionaria.

Indignada, pero valiente y serena, Vilma, al conocer que tras los muros del Moncada se estaba torturando y asesinando a los prisioneros, acudió a una de las postas pidiendo ver a los valientes. La acompañaba su compañera de estudios en la Universidad, Asela de los Santos y dos compañeros mas.

Querían ver por si mismos si todo lo que se decía era cierto. Y lo era, las tropas batistianas colocaron los cadáveres de los combatientes asesinados dentro y fuera del cuartel para dar la apariencia de que habían muerto en combate. Pudieron llegar nada más hasta un lugar cercano porque había estado de sitio.

Los hechos del Moncada dejaron una profunda huella en la joven estudiante de Ingeniería Química de la Universidad de Oriente,  Esto se acrecentó al impacto de las ideas plasmadas por el joven abogado Fidel Castro en su alegato de autodefensa La Historia me Absolverá. Vilma aprecio y así lo manifestó reiteradamente, que esos dos acontecimientos la hicieron comprender que se trataba a la par de un líder valiente y un hombre de ideas, con un consistente desarrollo político y una gran solidez de principios revolucionarios

Narraría luego su amiga Asela de los Santos, que el Moncada fue un acontecimiento definitorio para el grupo de jóvenes al que ella y Vilma pertenecían. Fue cuando decidieron organizarse junto a ella, Frank y a un grupo numerosos de jóvenes que deseaban combatir a la dictadura, contribuir al trabajo de Acción Revolucionaria Oriental (ARO), uno de los grupos que se integraron al Movimiento 26 de Julio cuando este se creó dos años después.

Frank País confiaba mucho en Vilma, en su capacidad y sentido de la responsabilidad. Ella se dio por entero a la lucha insurreccional. Próximo a las acciones del 30 de noviembre de 1956, luego de que Fidel proclamara que en 1956 llegarían a las costas cubanas para iniciar la lucha armada, participa bajo las ordenes del joven maestro y estudiante de Pedagogía, Frank Pais en el alzamiento armado de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, una de las acciones previstas para la llegada a Cuba desde México de la expedición del Granma, comandada por Fidel.

Tras esos sucesos, en que por primera vez Santiago de Cuba se vistió de verde olivo, el accionar revolucionario de la joven santiaguera se hizo más activo. Finalmente pasó por completo a la clandestinidad hasta su designación como integrante de la Dirección Nacional de Movimiento, y poco antes de ser asesinado Frank País este la nombra Coordinadora Provincial del Movimiento en Oriente, tarea que desempeña hasta junio de 1958 en que se incorpora al Ejercito Rebelde, convirtiéndose en la legendaria guerrillera del II Segundo Frente Oriental Frank País

Al triunfo de la Revolución, Fidel le encomienda a Vilma la histórica misión de unir y organizar a las mujeres en una organización que propiciara su superación educacional, ideológica, cultural que favoreciera su plena incorporación a la vida económica, política y social del país. Así nació el 23 de agosto de 1961, la Federación de Mujeres Cubana. Vilma asume esta responsabilidad

La eterna Presidenta de la FMC falleció en La Habana, el 18 de junio del 2007. Su vida, su legado, estará por siempre entre nosotros.

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2 pensamientos en “Vilma y el Moncada

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