Con Amor y Dulzura

El amor es una necesidad en el ser humano; eso todo lo sabemos. Sin embargo, cuando se trata de un niño, ésta alcanza mayor magnitud, porque hay que demostrárselo con hecho y acciones afectivas todo el tiempo.

Si es educando con amor y dulzura y sus necesidades satisfechas adecuadamente, en el infante se formara una personalidad completa en correspondencia con sus necesidades. Si por el contrario la carencia de afecto solo se satisface temporalmente, se le presentaran desequilibrios y trastornos emocionales graves, psíquicos y hasta físicos. Mientras más tiempo esté sometido a la falta de apego, mas graves serán los problemas. Esta situación se empeora en tanto el niño o niña sea más pequeño.

Los niños carentes de amor presentan numerosas alteraciones; indiferencia a todo; nada les llama la atención. Se hacen difíciles de tratar pues están en guardia ante todo lo que se les acerca. Son incapaces de responder a una caricia o una expresión cariñosa.

Los agresivos no atienden cuando se les habla. Se atrasan en el caminar, hablar y relacionarse con los demás. En general, parecen menores que los otros niños de su edad. Tienen falta de confianza y seguridad en sí mismos, o sea, no se creen capaces de realizar los que hacen otros menores. En el juego sus relaciones son pobres y expresan poca alegría. Estos infantes reclaman continuamente el afecto de personas que no son precisamente las que los cuidan. Llaman papá y mamá a cualquiera que se les acerca.

Lo principal es que el niño o niña no llegue a manifestarse de las formas antes señaladas, pero si ocurriera, es necesario prestarle ayuda urgente para que elimine esas alteraciones. En tal caso, hay que demostrarle el cariño a través de caricias, palabras suaves, gestos de ternura y hechos que a valen un interés real de afecto y dedicación..

Cargarlo frecuentemente, jugar con él para que se sienta atendido y satisfacer sus necesidades en el momento preciso y de forma tierna, se hace recurrente. Este aprendizaje requiere mucha paciencia y hay que ayudarlo para que logre comprender las actividades de su edad, elogiándole cada vez que haga algo correcto, aunque sea muy sencillo, y prestarle ayuda cuando presente dificultades, sin alterarnos, para no hacer un problema de su error.

Si desde el nacimiento disfruta del afecto y la comprensión  de todas las personas que le rodean, será feliz.

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2 pensamientos en “Con Amor y Dulzura

  1. avatardairis

    simpre le damos mas prioridad a tantas cosas de la vida sin pensar que los niños no piden nacer, nosotros planificamos algunas veces o cuando llego dejamos que continuen en nuestras vidas. decimos que es muy inportante ese primer año de vidad del niño nacido vivo sin razonar que todos lo tiempos son importantes. alli esta la cuestion en pensar si en verdad es lo que deseamos, si verdaderamente estamos preparados para esa responsabilidad y no tener que delegarla en otra persona. damos todo el amor que tenemos dentro y no dejemos para despues. amemos a nuestros niños. ellos nacieron para ser felices

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