Fidel, Profeta de la Aurora

Sabemos que el 13 de agosto es para Fidel un día más en el calendario de su fructífera vida, consagrada por entero a la lucha  revolucionaria, pero no podemos dejar de compartir esta celebración que consideramos propia. Es decir, de su pueblo y de todo el mundo.

En los campos de Birán, en la provincia de Holguín, nació hace 87 años y fortaleció su espíritu de aventura y temeridad, cual moderno Quijote, deshacedor de entuertos. De los sacerdotes jesuitas, bajo cuya egida permaneció en su adolescencia, aprendió valores como la austeridad, la disciplina, la tenacidad, el sacrificio, el sentido del honor. Martí y luego Marx y Engels enriquecieron su pensamiento político, acrecentado en esa fragua de lucha que fue para Fidel la Universidad de La Habana, donde matriculo Leyes, y se nutrió de ideas y proyectos sociopolíticos, volcándose de lleno en las luchas estudiantiles.

Internacionalista de medula, se alistó en expediciones como la de Cayo Confites y en los sucesos del bogotazo. En lo adelante, su proyecto de llevar a  cabo una revolución, estaría mas claramente determinado. Había aprendido de los próceres de la independencia  y de la doctrina de Martí. Por ello, 1953, año del Centenario del Apóstol, fue un año de inspiración fecunda para él.

“Nuestra esperanza”, lo llamó el pintor amigo Oswaldo Guayasamin, Ciertamente, su solo nombre sintetiza las glorias de la patria, redimida con el triunfo del 1 de enero de 1959, Antes, hubo una mañana de la Santa y unos cuantos lo siguieron  desde aquel amanecer de julio en el Moncada hasta el Granma de la expedición heroica. Poco tiempo había tenido para ejercer su carrera el joven abogado de 26 años, pero en La Historia me Absolverá, su alegato de autodefensa se hizo verdad e historia, cuando se convirtió de acusado en acusador.

Partió de Tuxpan, en tierra mexicana hasta Las Coloradas de su desembarco. Había llegado el momento: “En el 56 seremos libres o seremos mártires”, dijo entonces. Cumpliría la palabra empeñada. Optimista y confiado, sobreponiéndose a las vicisitudes del desembarque y al revés de Alegría de Pío, que dispersó y menguó sus tropas, se le vio feliz y confiado  tras el reencuentro en Cinco Palmas con su hermano  y algunos pocos hombres más. ¿Cuántos fusiles traes? Pregunto a Raúl! Cinco. ¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!

Certeza de victoria en las montañas de la Sierra Maestra, primeras acciones victoriosas del Ejercito Rebelde: La Plata y Llanos del Infierno reafirmaron la decisión de continuar la lucha hasta alcanzar la alborada del enero victorioso.

Bajo su liderazgo, Cuba empezó a hacer realidad la más hermosa de las utopías. La lucha contra bandidos, El Escambray, Girón, fueron hitos en el aprendizaje histórico de Fidel. En la llamada Bahía de Cochinos, su audacia política y militar se hizo luz con la victoria de Playa Girón, primera derrota imperialista en América, Volvería a crecerse durante la llamada Crisis de Octubre, “Pocas veces brilló mas alto un estadista que en esos días”, diría el Che.

Con tesón y maestría de conductor único, Fidel borró diferencias sociales y raciales y erigió con raíces de futuro el recio y colosal edificio de una Cuba revolucionaria y socialista. Con él, como promotor y guía y dirigidas por Vilma Espín, las cubanas se agruparon en  torno a la Federación de Mujeres Cubanas,  como quiso que se llamara la organización surgida aquel 23 de agosto de 1961y que desde entonces marca con su fuerza decisiva el devenir de la Revolución.

Lo recordamos, en los ya lejanos días de la Reforma Agraria, la campaña de Alfabetización, las nacionalizaciones y la lucha solidaria e internacionalista en Angola. Hitos de un pueblo devenido ejemplo merced  a un líder por excelencia, ardiente profeta de la aurora, como lo llamo el Che en su Canto a Fidel.

“Soy revolucionario porque toda mi vida pensé con mi propia cabeza”. “Soy revolucionario, producto de mi propio análisis, de mi propio juicio, de mi propia observación de las realidades”. Reflexiones estas de Fidel que denotan la profundidad de su pensamiento y convicciones.

Ese es el hombre gestor de victorias que amamos y que para suerte nuestra nos acompañara por siempre, mas allá de la vida y de la muerte, con la fuerza de sus ideas y su ejemplo, de su lucidez e infinita sabiduría.

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