Barbados, Terrorismo en Pleno Vuelo

Como cada seis de octubre, la memoria parece detenerse en el tiempo, paralizada en aquel día de 1976, cuando estremecidos supimos la noticia del abominable sabotaje a un avión de la línea cubana que realizaba vuelo regular entre Barbados, Kingston y La Habana. En pleno vuelo el aparato fue hecho estallar por una carga explosiva a los pocos minutos de haber despegado del aeropuerto de Barbados. Un crimen grabado para siempre en el calendario de la nación que, en la fecha, vuelve a encontrarse con el sentimiento lacerado.

Con heroísmo indescriptible, los expertos pilotos de la nave trataron de hacerla regresar a tierra, pero el avión, ardiendo y casi destruido, solo pudo permanecer en el aire unos minutos mas antes de precipitarse al mar con su valiosa carga humana. Contaron, sin embargo, con el tiempo y la entereza suficientes para explicar que había ocurrido una explosión a bordo. Terroristas de origen cubano al servicio de la CIA perpetraron el sabotaje.

Las 73 pasajeros que viajaban en la aeronave, entre ellos el equipo juvenil cubano de esgrima, que regresaba victorioso del torneo Centroamericano y del Caribe, celebrado días antes en Venezuela, perecieron en el brutal acto de terrorismo. Entre los pasajeros había también 11 jóvenes guyaneses y 5 ciudadanos coreanos.

Como expresó Fidel en la despedida de duelo de las victimas, “la mayor parte de los restos yacen en las profundidades del océano, sin que la tragedia haya dejado a los familiares ni aun el consuelo de sus cadáveres. Solo los restos mortales de 8 cubanos pudieron ser recuperados”, dijo Fidel entonces. Y se preguntaba: ¿Quién sino la CIA, al amparo de las condiciones de dominio e impunidad imperialistas establecidas en este hemisferio, puede realizar estos hechos?

Han transcurrido 37 años de aquel miércoles fatídico marcado por la voladura del avión de cubana enaguas de Barbados, y la herida sigue abierta en el corazón del pueblo cubano. Una herida que el tiempo no alivia, porque los deseos de justicia siguen pendientes. Sus confesos autores intelectuales: Orlando Bosch, ya fallecido y Luis Posada Carriles, un terrorista de larga data aupado por Washington, quien continúa promoviendo la agresión a Cuba., desde su refugio seguro de Miami.

Fue un acto de terrorismo, uno más entre los tantos de este tipo. ¿Cómo olvidar el sabotaje en el puerto de La Habana del vapor francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960 y que costó la vida a 3 478 cubanos y dejó incapacitados a mas de 2 000. El mismo común denominador los tutela, además de dirigirlos, organizarlos y financiarlo: las administraciones norteamericanas de turno.

Los familiares de las victimas están firmemente convencidos de que hay que seguir batallando hasta lograr el arresto y condena de Posada Carriles y junto con las familias de Los Cinco, con René al frente y todo el pueblo de Cuba, seguir luchando para que el crimen terrorista no quede sin castigo y por el regreso a la patria, libres y sin  condicionamiento alguno, de los antiterroristas cubanos presos desde hace 15 años en cárceles estadounidenses, precisamente por combatir el terrorismo entre los grupos de la mafia cubano-.norteamericana de Miami, La voladura del avión cubano en Barbados no quedara impune. Tampoco la infamia cometida contra Los Cinco luchadores antiterroristas, cuya libertad y vuelta a Cuba esperamos ya.

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