Fidel les puso el nombre

El 4 de septiembre, se celebró en el municipio de Buey Arriba, en la oriental provincia de Granma, la primera de las asambleas programadas para esa instancia, con vista al Noveno Congreso de la FMC en marzo del 2014. Se homenajeó así la fecha fundacional de Las Marianas, primer pelotón guerrillero de América

En el firme de La Plata, enclave del macizo montañoso de la Sierra Maestra, la noche parecía vestirse de fiesta. Era el 4 de septiembre de 1958 y un grupo de mujeres muy jóvenes se integraban al primer pelotón femenino guerrillero de América Latina.

Habían llegado desde distintos frentes y campamentos rebeldes, donde desarrollaban tareas de enfermeras, guías de arrias de mulos, abastecedoras de alimentos, cocineras, transportadoras de armas, pertrechos y víveres, maestras y mensajeras. Un único deseo las unía: combatir por la revolución integradas al Ejercito Rebelde.

Las mujeres incorporadas al pelotón Mariana Grajales, fueron la avanzada de la guerrilla, y no solamente guerrilleras, sino que realizaban también otras tareas dentro de la clandestinidad. A medida que salieron las columnas para los diferentes frentes de  combates fueron alistándose otras compañeras, deseosas de pertenecer a las filas de Las Marianas.

En posteriores testimonios, luego del triunfo de enero de 1959, sus integrantes manifestaron el deseo que tenían entonces las mujeres por convertirse en soldados y pelear junto a sus compañeros por la libertad de la patria sojuzgada. Inicialmente, el pelotón lo conformaron un total de 13 guerrilleras, entre ellas, Isabel Rielo, su jefa, Lilia Rielo, Norma Ferrer, Rita García, Olga Guevara, Dolores Feria. Angelina Antolín, Ada Bella Acosta, Eva Rodríguez y Tete Puebla, la única mujer Generala de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Ellas recordarían su fecha constitucional en el monte, junto a Fidel y cómo éste les explicó desde el principio, por qué quería que la mujer combatiera, pues ésta no era solo para los  menesteres domésticos y como madre, sino como parte integral de la guerrilla; que no solo estaban para lavar, cocinar, atender a los heridos, sino que era preciso reivindicar su posición social. Esa capacidad las hizo  merecedoras del derecho a combatir.

Fidel dijo a sus soldados: “No les den ningún fusil que ellas mismas los van a coger, ellas van a coger el fusil en el combate”, aseguró. Al defender la incorporación femenina a la guerrilla, Fidel salvaguardaba el papel que debía ocupar posteriormente la mujer en la sociedad cubana. Fue él quien le puso el nombre al pelotón Mariana Grajales, en honor a la venerada madre de Los Maceo, patriotas insignes de la nación. Uno de ellos, el General Antonio Maceo y Grajales, fue uno de nuestros más destacados próceres independentistas. Fue también Fidel el máximo defensor del derecho de Las Marianas a pelear con las armas en la mano.

Al defender  la presencia de la mujer en la lucha de liberación, estaba defendiendo para el futuro el papel que debía ocupar posteriormente. O sea, en la consolidación de la guerrilla para cuando llegase la victoria del pueblo. Y dedicó parte de su tiempo a los entrenamientos; también les hablaba de las luchas del pueblo de Cuba, de la historia toda.

El bautizo de fuego de Las Marianas fue en la recordada operación de Cerro Pelado. Después, participaron en el ataque a la presa de Holguín, en emboscadas y otras escaramuzas, todas en zonas guerrilleras del Oriente del país. En La batalla de Guisa, Fidel escribió en el parte de guerra:  “el pelotón de mujeres Mariana Grajales combatió valerosamente durante los 10 días que duró la acción, rechazando el bombardeo de los aviones y el ataque de la artillería enemiga”.

Frente al criterio de algunos combatientes, el Jefe revolucionario mostró una confianza ilimitada en aquellas mujeres. Si un día Las Marianas le hicieron exclamar: ¡Llegaron las mujeres. Ahora sí ganamos la guerra! Años después, renovaría esa confianza en otras compañeras, cuando al informársele que ya se había agotado el potencial masculino para las Milicias de Tropas Territoriales, exclamó: ¡Ahí están las mujeres!

Como hace 55 años, apegadas a sus principios fundacionales, Las Marianas viven en cada cubana.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*