La Hora de Afincar

Con el comienzo de septiembre, la algarabía de la muchachada se extiende como una inmensa ola de  estudio y saber. Los desafíos son fortalecer nuestra Educación, siempre con el enfoque de un alumnado más integral, que potencie su comportamiento y formación; esa que pasa por los valores aprendidos desde la cuna y que tienen en el aula la clave que los sustenta.

El lunes dos de septiembre empezó en toda Cuba un nuevo periodo lectivo. Mas de un millón 800 mil estudiantes de todos los niveles fueron convocados a las aulas, luego de unas merecidas y divertidas vacaciones que incluyó a toda la familia. Lindo día para los niños, adolescentes y  jóvenes en sus diferentes estadías de clase, y también para sus progenitores: pero resulta fundamentalmente importante para aquellos que  van por primera vez a la escuela.

Siempre se ha dicho y los hechos lo confirman, que la manera en que se produzca la entrada al colegio depende de la madurez emocional adquirida previamente, pues aun en aquellos casos en que la niña o el niño ha sido preparado para ese momento crucial de sus vidas escolares, suelen producirse situaciones de rechazo, normales en esas edades.

El inicio de la vida escolar  sitúa al menor ante numerosos problemas de ajuste social, pues están sujetos a obligaciones y esfuerzos que hasta ese momento no habían tenido, lo que en algunos casos, en dependencia de la personalidad infantil, pueden estresarlos mas. La familia debe estar informada del significado de ese paso, de su importancia y del rol que ellos desempeñan en la consecución de una educación feliz. A partir de ahora y por muchos años, el estudio representará un deber que cumplir.

Quien afirma que el escolar no ingresa solo a la escuela, dice una gran verdad. Cuando los padres están decididos a apoyar y favorecer el trabajo de la clase, hay como una ampliación de la familia. El apoyo al maestro o la maestra y a la escuela en su conjunto, refuerza el cultivo afectivo entre alumnos y educadores. El sentido de la responsabilidad que conlleva la asistencia y puntualidad, así como el cumplimiento de las tareas docentes ha de cimentarse desde los años tempranos.

Como atinadamente comentó una de nuestras excelsas académicas, la Doctora Graciela Pogolotti, la creatividad del maestro se despliega en la implementación de estrategias para conducir los diferentes grupos y animar ese espíritu colectivo sin anular la proyección de las individualidades. “Es la hora de afincar en cada personita la confianza en sus propias capacidades, de promover acciones que transformen los sentimientos solidarios en un reflejo condicionado, de incentivar el interés por el entorno, por el cuidado de la naturaleza y la ciudad, eslabones primeros del amor a la patria”.

Es interés del Ministerio del ramo trabajar arduamente para que los cimientos que sustentan nuestra Educación adquieran la solidez que se demanda de ellos, según la mejor tradición pedagógica cubana. Y que nadie se extrañe, a fin de cuentas, desde hace más de medio siglo, justamente con el triunfo de la Revolución, la Educación constituye una de nuestras conquistas más sagradas, por lo que a ninguna familia cubana le preocupa el futuro educacional de sus hijos. Tanto los que se inician en el quehacer docente como los que concluyen algún nivel de enseñanza, tienen asegurados matricula, escuelas y maestros. Un reto que cuenta con la voluntad y el apoyo del Estado cubano, garante de tales conquistas.

Es propósito y máximo empeño de las autoridades educacionales y debe serlo también de la familia y la comunidad donde se viva, reforzar la preparación de los profesores en las aulas desde su formación en las Escuelas Pedagógicas. Profesores más preparados, capaces de educar a partir del ejemplo personal, con las herramientas psicopedagógicas de cada nivel y las regularidades y características de la fase de desarrollo por la que transita cada escolar. El conocimiento de las raíces y tradiciones históricas y patrióticas forma parte integral, asimismo, de la formación infantil desde la primaria, una etapa básica para los niveles superiores.

En la medida en que la escuela se vincule con la familia y viceversa,  el puente tendido facilitará el nexo de los padres con la institución escolar, Al hogar atañe sentar las bases de esa formación muy imbricada con la instauración de hábitos sociales normas de convivencia y valores jerarquizados y que cada enseñanza esta en la obligación de apoyar y fortalecer. Las manifestaciones de indisciplina social que hoy se respira tienen que tener una segunda contención en el colegio desde las direcciones docentes hasta el último de sus profesoras y profesores, partiendo de prestigiar la labor educativa y social de cada plantel.

Es una obra hermosa e imperecedera esta de educar al ciudadano del futuro. El eje que lo acopla parte de la familia y el docente y se ramifica, para bien, en la sociedad.

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