Buenas Conductas en Todas Partes

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa conducta social que manifiestan los niños está estrechamente influida por la que se practica en el hogar. Cuando lo hábitos de convivencia social ofrecen manifestaciones de cortesía, de respeto, comprensión y solidaridad para las personas con quienes se convive, este ejemplo es muy provechoso, pues el infante se comporta tal como ve actuar a los suyos

Las buenas relaciones de afecto y respeto hacen que el niño o niña adquiera patrones de reciprocidad con sus semejantes. Ningún padre o madre puede esperar que su hijo o hija sea cortes y afectuoso, si sus manifestaciones de cariño y amabilidad son limitadas e inexpresivas, si apenas les hablan, juegan o se muestran  poco tiernos con su descendencia.

Dentro de la casa hay que utilizar expresiones adecuadas, amables con los niños, tales como “hazme el favor”, “muchas gracias”, “con permiso”, etc., Que facilitan la armonía familiar y los educan en la gentileza y cortesía. Igualmente estas normas  y hábitos sociales no deben quedarse limitadas al medio hogareño. Merecen respeto y deferencia los vecinos a quienes se consideran como personas cercanas que nos solicitan y prestan su cooperación y afecto.

La cortesía y, en general, los hábitos sociales, deben practicarse en todas partes, en todas las actividades que requieren del concurso del menor. Si  va de visita con la familia, debe saludar a las personas cuando llega, no intervenir en las conversaciones que sostienen los adultos y despedirse respetuosamente. Esa misma actuación la deben observar las personan que lo acompañan.

Hay que enseñarle a cuidar sus cosas y respetar las ajenas; preservar las pertenencias de sus familiares y en caso de necesitarlas, pedirlas, teniendo especial interés en no dañarlas. Una vez que las devuelve debe agradecer el servicio que los mismos le han prestado. Debe aprender a ceder el asiento a los ancianos o mujeres embarazadas, a mantenerse en silencio si está en un cine, un museo o una biblioteca, de manetas que no entorpezca a los demás,

Los niños no deben tener solamente un sentido personal sobre el cuidado de los objetos. Uno de sus deberes esenciales es la conservación de los bienes sociales y entre los que se demuestran: el ahorro de la electricidad y agua, el no ensuciar las paredes, no romper los cristales, puertas y ventanas si juegan a la pelota. NO hay trabajo educativo mas solido que aquél que se le enseña a considerar el parque, la calle, el cine, la playa, el ómnibus, como algo suyo. Si el padre echa las cenizas en el piso, pone los pies en la pared o camina sobre el césped, el infante hará lo mismo.

Todo esto debe explicársele cuidadosamente y hacer lo posible porque el menor comprenda los beneficios que se derivan de un comportamiento social en armonía con su familia, sus semejantes y su entorno.

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