Crianza Acelerada

IMG_4707Se ha hablado mucho sobre la importancia que para la formación del carácter tienen las experiencias vividas en la infancia, y cómo éstas condicionan las primeras reacciones del menor. No solo la herencia influye en la personalidad infantil; hay causas externas que interfieren su proceso normal.

En esta etapa de la vida no hay diagnostico real, ni pronósticos validos, sino solamente enfoques momentáneos de una situación dada. Entre las causas exógenas que afectan la formación de nuestros hijos, prevalece la disociación familiar, ocasionada por múltiples razones: fallecimiento de los padres, abandono de uno de ellos, divorcios, madres solteras, etc. Mucho se ha escrito sobre lo fundamental que es para el desarrollo armónico del infante, crecer bajo la guía de una familia unida y equilibrada. Pero aun en esta unión equilibrada, surge el peligro de la segregación familiar, cuando no son los hijos la primerísima responsabilidad de la pareja. Ello ocurre cuando hay padres que apenas tienen tiempo para ocuparse de su descendencia, absortos como están en su trabajo o asuntos particulares que le roban tiempo. Entonces trasladan esta obligación a la escuela, parientes, familiares y vecinos. Y marcan en el carácter de sus muchachos verdaderas huellas; triste consecuencia de una crianza y educación “acelerada”, donde nunca se les toma en cuenta, donde se obvian preferencias e inclinaciones, y hasta la mas elemental necesidad afectiva, de seguridad. Como es lógico suponer, los niños que se crían carentes del interés, el amor y la preocupación de sus padres, con frecuencia requieren tratamientos sicológico por presentar un determinado trastorno de la conducta .Son niños nerviosos, excitables, deprimidos, ansiosos, desajustados. Multifacética gama de afectaciones que no son mas que respuestas a un suceso exterior, generalmente de índole familiar. Lamentablemente, no son pocos los casos de niños y adolescentes con problemas de conducta. Y si se busca en la raíz del problema vemos que, por lo general, son menores desatendidos, relegados por la familia. Tal vez la madre tenga más obligaciones que el padre o viceversa. No se trata de obviarlas sino de interiorizarlas y lograr que la familia funcione en colectivo. De lo contrario, al niño o niña se le descuida, se le abandona a su libre albedrío, con el criterio de que así se crían independientes, para “que sepan arreglárselas en la calle”.. El tiempo es importante y demanda aprender a optimizarlo cualitativa y cuantitativamente. Y dentro de esa optimización, lo prioritario en nuestras vidas serán siempre los hijos, su cuidado, atención y formación: con determinados límites y enfoques juiciosos. Que crezcan en un ambiente regido por las buenas conductas y la responsabilidad de los adultos para con ellos, resulta prioritario para los niños desde que nacen. En el desarrollo de una personalidad sana tiene una vital importancia la orientación de los padres. Antes de que el niño o niña ingrese en la escuela pasa por la escuela de la familia, donde adquiere experiencia básica, aprende hábitos y acondicionamientos primarios, sus principios morales y sus normas de conducta.La situación de la vida familiar provee el ambiente, el estimulo y la orientación que determinan a la larga, si el infante desarrollará una personalidad sana y socialmente adecuada, o si por el contrario desenvolverá una personalidad deficiente y mal ajustada a la sociedad.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*