Lastima NO, Amor y Educación Sí

OLYMPUS DIGITAL CAMERADiana Rosa Suarez Leyva sintió que el cielo se le unía con la tierra cuando nació su hijo. No podía creer que su bebé fuera diagnosticado síndrome de Down y, además, que padeciera una grave enfermedad digestiva que lo mantuvo en terapia intensiva varios meses y requirió ser intervenido quirúrgicamente.


A principio, a Diana le resulto muy difícil asumir la situación. No aceptaba que esa criatura que se debatía entre la vida y la muerte en el Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, de Holguín, fuera el suyo, el pequeño tantas veces soñado por ella.
“Durante el embarazo, algunos de los exámenes practicados daban un problema, pero siempre me dijeron que el niño venia bien, que no me preocupara. Cuando nació yo no me lo podía creer y hasta tuve sentimientos de rechazo y me sentí muy deprimida. En ese sentido, mi esposo, lo acepto mejor que yo, y sin su apoyo y el de una tía que vive en Holguín, no se que hubiera sido de mi”, recuerda Diana.
Para parejas como la de Diana Rosa y Nelson Reynaldo Muñoz, criar a su hijo, darle amor, confianza y educarlo, atendiendo a su discapacidad y enfermedad crónica, son desafíos que se multiplican cada día, a cada momento. Ninguna escuela enseña a ser padres y madres y cuando se trata de niños incapacitados, resulta muy difícil admitir este proceso desde el conocimiento del diagnóstico hasta las posibles complicaciones de salud, casi siempre acompañada por momentos de crisis.
Diana ya lo asumió y aunque por momentos siente angustia, miedo y le preocupa el mañana, principalmente por el grave padecimiento de Nelsito, hoy esta consciente de que su niño necesita de ella y de su papá para tener una vida mas llevadera y feliz, Tener sentimientos contradictorios, de dolor e incertidumbre es frecuente en los padres y madres con hijos con alguna discapacidad y, en opinión de los especialistas, es saludable reconocer y compartir esas emociones, para llegar a la aceptación y disfrutar de la presencia de ese niño o niña que tanto amor demanda.
Hoy Nelsito tiene cuatro años y está en el círculo infantil para niños con necesidades educativas, “Ernestito”, del capitalino reparto Kholy, en Playa, donde aprende habilidades y socializa con otros niños de su edad. Según sus padres, muestra pequeños avances, resultados que para ellos son maravillosos.
Con una matriculo de 40 niños y niñas de entre dos y cinco años, este círculo infantil y el Zun Zun, también de Playa, son los únicos de su tipo existentes en La Habana para la atención a los pequeños con discapacidades de siete municipios capitalinos. Su directora, Bárbara Sánchez Díaz, Licenciada en Defectologia, asegura que “lo principal que requieren estos infantes, es mucha comprensión y amor y, a partir de ahí, logar en ellos hábitos y habilidades, el control del esfínter, que aprendan a reconocer sus `pertenencias, a interactuar y socializar con otros pequeños, todos objetivos tendentes a su autovalidismo”.
“Son niños con retardo del aprendizaje y sicomotor, así como trastornos del lenguaje, a los que se les imparte el programa de enseñanza general de los círculos infantiles, con la correspondiente adaptación curricular”.
Nelson, el padre de Nelsito es pescador y pasa largas jornadas en el mar, pero cuando está en casa, es un padre y compañero ejemplar, que comparte juegos, caricias y tareas hogareñas, asevera Diana, que ve en la sonrisa alegre de su hijo su mayor felicidad.

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