Vivir con el Bloqueo

Mi generación, la de mi hijo y mis pequeños nietos, como la de foto 101tantas y tantas familias cubanas, vivimos desde hace más de medio siglo bajo un bloqueo sin parangón en la historia de la humanidad. Bloqueo, no embargo, que domina  el accionar de nuestras vidas, por simple y cotidiano que resulte y que es el principal obstáculo al desarrollo económico y social del país.

Sentimos el bloqueo en las carencias y vicisitudes que afectan el ámbito domestico y en el que las mujeres nos volvemos magas intentando multiplicar “panes y peces” o “sacando de donde no hay”, como decimos a veces; en el transporte que necesitamos para ir al trabajo, la Universidad o a un simple paseo; en el medicamento especial que alguien de nuestra familia o de la suya o una misma puede necesitar en un momento dado.

Multifacéticos resultan los rostros visibles del hostigamiento genocida que despoja a la población cubana de alimentos, medicina, vacunas, tecnologías, implementos deportivos para las competiciones de nuestros deportistas y hasta en los instrumentos musicales requeridos en las escuelas de Arte.

Esta presente en la persecución que impide que adquiramos anestésicos, marcapasos, insumos y equipos para la cirugía cardiovascular infantil, o de tomógrafos y citostáticos, imprescindibles para la oncología moderna, así como otros medicamentos contra el cáncer y de última generación, vitales para la existencia de niños, ancianos, enfermos. Sin embargo, no ha impedido que nuestro sistema de salud sea reconocido mundialmente y que la reducción de la mortalidad infantil bajara este 2013 a 4,2 por cada mil nacidos vivos, entre las primeras naciones del mundo con mas bajo indicador.

Vivir bajo el bloqueo repercute, asimismo, en el acoso a Bancos, organizaciones y firmas extranjeras a las que se les niega comerciar con Cuba y hasta en la libre determinación a mantener y desarrollar vínculos familiares, científicos y culturales con el pueblo norteamericano. Así hemos vivido los cubanos y las cubanas, sorteando obstáculos, creciéndonos, levantándonos una y otra vez ante las adversidades, como la que padecimos tras el paso de Sandy por Santiago de Cuba y Holguín, las dos provincias mas dañadas por el devastador huracán. Pero, alto el sentido de la dignidad, cohesionados y forjados en el enfrentamiento a los retos.

Por eso, cuando denunciamos la política genocida de los Estados Unidos contra Cuba, lo hacemos con  todo el derecho que nos asiste a vivir sin restricciones ni  imposiciones foráneas, cuestionándonos el por qué nuestros hijos no tuvieron juguetes en un momento dado y nuestra juventud creció esperando a que se nos haga justicia. Misma que reclamamos para los Cuatro Héroes presos injustamente en cárceles de los Estados Unidos y que ya deben de ser liberados.

En fin, no perdemos las esperanzas de que un día nos levantemos con la noticia de su eliminación total, lo que repercutiría  inmediatamente en beneficios para nuestra economía y la propia vida de los ciudadanos cubanos y de los propios Estados Unidos. Mientras tanto, seguiremos viviendo como hasta ahora, crecidos, invulnerables, dignos. Eso no lo puede bloquear nadie.

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