Necesidad de Amor

NIÑO CON MAMAAsí como el organismo necesita de alimentos y ejercicios para crecer, el cerebro requiere también de estimulación para desarrollarse. Un niño o niña que no reciba suficiente motivación y con el que los adultos se comunican poco, se desarrollará menos o mas lentamente, que otro atendido e incitado amorosamente.

El bebé al nacer depende integralmente de su madre. Esa dependencia de sus necesidades resulta la base para el futuro desarrollo de las relaciones afectivas entre padres e hijos. Después de las primeras semanas, la criatura está capacitada para responder de forma más directa a los estímulos de mamá. Su “conciencia social” está mas desarrollada y confía mas en las personas que lo cuidan. Este temprano sentimiento de confianza contribuirá a desarrollar relaciones positivas para el resto de su vida. Si lo educamos con afecto, mimos, ternura, cuidando a la vez de su horario de vida y el desarrollo de sus emociones positivas, con seguridad que haremos de nuestro hijo o hija un ser cooperador, independiente y capaz. Con cariño conseguimos que se sienta seguro e importante. Los más pequeñitos, aunque no son capaces de comprender cuánto significan para sus padres, abuelos, hermanos mayores y otros familiares, perciben si las relaciones establecidas son armoniosas o indiferentes. El amor tiene que ser demostrado constantemente, con hechos y acciones, mantenidas durante el tiempo vivido junto a los hijos, El bebito necesita que lo carguen y acaricien; le hablen suave, dulcemente. También que sus necesidades físicas y psíquicas sean sistemáticamente atendidas: alimento, sueño, baño, todo a su hora. Junto a esto es imprescindible se le deje jugar, explorar el medio donde desenvuelve su vida. Requiere asimismo, que lo lleven de paseo cuando él lo necesita y no cuando al adulto le convenga. Cuando la necesidad de amor solo es satisfecha temporalmente, el niño niña puede presentar desequilibrios y trastornos emocionales graves. Mientras más tiempo este sometido a la falta de afecto y comprensión, más agudos serán los problemas. Lo dañamos, igualmente, cuando satisfacemos sus necesidades sin imprimirle el ineludible calor humano. Esa dosis de amor que tanto precisa. Eso hace que se sienta mal atendido, lo que suele originar indiferencia a todo, recelo, agresividad y retraso en el aprendizaje. Los menores educados carentes de amor son difíciles de tratar. Se cuidan de quienes lo rodean. Se muestran incapaces de responder ante las caricias. Prestan poca atención cuando se les habla. Son nerviosos y propensos a adquirir manías. Por lo general, tratan de llamar la atención. Caracteriza a tales niños la poca participación en juegos; y rostros faltos de alegría., inexpresivos Hay que hablarles y estimularles; ayudarles a vencer las dificultades y escucharles con atención. Al igual que los adultos, los niños también merecen respecto y afecto, sin entender la afectividad, la comprensión y el amor, como una actitud de tolerancia o falta de control en la educación. Seamos muy afectuosos con ellos y ellas, pero al mismo tiempo firme en las normas de conducta, de modo que se sientan queridos, y acepten la disciplina seguros del trato consecuente de sus padres.

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