Arbitraje Con Aroma de Mujer

IMG_5965_1Su figura vestida de oscuro llama la atención de publico asistente y de los televidentes que ven el choque por la pantalla chica. Parada detrás de tercera base, la árbitro Yanet Moreno Mendinueta, aguarda por la voz de play boll en un partido de la actual 53 Serie Nacional de Béisbol, justamente en el estadio donde se inicio en la pelota durante la quincuagésima primera serie nacional, el Augusto Cesar Sandino, de Santa Clara. Su actitud es confiada, consciente de la responsabilidad asignada.

Imparcialidad. Esa es la primera cualidad de un árbitro y Yanet lo ratifica con sus palabras y en cada actuación. Esta mujer de serio talante y modales suaves, vive orgullosa de ser la precursora en vestir ese uniforme en la pelota cubana. “A ese espectáculo le faltaba el aroma femenino.”, asegura. Hoy son varias las que se desempeñan como tal, aunque ella es la mas conocida de las arbitras cubanas.

Vinculada al deporte desde niña; se inició en el tenis de campo y luego pasó al softbol donde permaneció durante 15 años. “Jugaba segunda base y en el jardín central. Entonces comienza el beisbol femenino que, realmente era el deporte que siempre quise practicar, y Margarita Mayeta, una mujer a quien mucho le debe el beisbol femenino en Cuba, (y también Yanet),  me llamó  a formar parte del equipo, en cuya nomina aparecí como segunda base y tercer bate.”

“Un día, Vilma Espín, la  siempre Presidenta de la FMC, le dijo a Margarita, que ya había logrado la meta de hacer un equipo de pelota femenino y que ahora debía lograr que una mujer fungiera como árbitro. Se  manejaba la idea de que el conjunto fuera de menores de 25 anos, y yo tenía 28. Entonces Margarita habló conmigo para ver si estaba de acuerdo en desempeñarme en esa función, como la Presidenta de la Federación quería. No lo pensé dos veces y junto con otra compañera pasé un curso en la zona occidental, aval que me permitió trabajar en todas las categorías a nivel provincial. Por eso digo que le debo a Vilma estar en el arbitraje femenino”.

La constancia y la tenacidad fueron tejiendo la trayectoria de esta habanera que ha conseguido el ascenso físico y espiritual del atleta para contender en la especialidad que ama, y que demanda de ella una preparación sistemática. Cursó la Escuela Nacional de Arbitraje y ha continuado superándose en cursos y seminarios, además de graduarse como Licenciada en Cultura Física.

Según Yanet, un árbitro debe ser una persona preparada e instruida y debe darse a respetar. “La escuela enseña  reglas y formas de comportamiento, pero es el terreno el que dice la última palabra.”, afirma. En tal sentido, aboga por una mayor disciplina  en nuestro espectáculo nacional, tanto del público como de los peloteros, árbitros, directores y todos los involucrados en un juego de pelota o de cualquier deporte. La primera arbitra femenina del país ha participado en los campeonatos femeninos Panamericanos y Mundiales. En estos últimos, celebrado en Venezuela y Canadá, fue seleccionada la mejor arbitro internacional. Por eso, por sus enseñanzas y paciencia, agradece al otrora jefe de árbitros Cesar Valdés, lo mucho que le ha enseñado y apoyado en su carrera.

En el beisbol masculino Yanet ha trabajado en lides provinciales, incluyendo la Serie Nacional y ha participado en los play off de todas las categorías y en juegos de preparación. Ejemplo, el equipo que nos representó en Rotterdam, Holanda. Pero la prueba de fuego de esta mujer que, según se dice, tiene una

manera peculiar de arbitrar, fue en  aquella Serie Nacional, en una subserie entre Villa Clara y Matanzas. Admite que se sintió algo tensa en su salida al terreno, pero muy emocionada por el recibimiento que le tributó el público en el Sandino, de Santa Clara, que puesto de pie, aplaudió su presencia en el terreno. Fue el árbitro de 3ra base ese primer día y al siguiente, custodió el home.

“Recuerdo que en el mismo primer inning tuve que lidiar con dos jugadas apretadas, y en menos de un segundo impartí justicia sin titubear. Las miradas y gestos del resto de los árbitros, mostraban aprobación. A partir de ese momento, confié más en mis apreciaciones”.

“Pienso que la presencia de una mujer en el terreno hace que tanto los demás árbitros como los peloteros, se midan para hablar. Al principio puede que haya existido algún que otro vestigio de celos profesionales, pero según pasó el tiempo y fuimos trabajando juntos, he sido acogida como parte de esa gran familia del arbitraje nacional a la que pertenezco.”

“En la pelota, el que trabaja impartiendo justicia, es porque le gusta. El árbitro que diga que no se equivoca, es mentira. Aquí hay mucho de apreciación, y nos equivocamos, como todo el mundo. A mi entender, lo fundamental es colocarse bien en las bases. En fracciones de segundo hay que decidir una jugada y a lo mejor decides por la lógica y no por lo que realmente pasó. Pero bueno, esos son gajes del oficio.”

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