¡Papá!

VLUU L200  / Samsung L200Lo importante es aportar coherencia a este proceso y no hacer deslindes de responsabilidades, aun cuando el vínculo amoroso de la pareja se haya disuelto. Eso piensa Juan Miguel, un joven residente en el capitalino municipio de Centro Habana, a quien la paternidad le cambio la vida para mejor.

“Antes me pasaba el tiempo platicando con los amigos del barrio, de fiesta en fiesta, pero cuando nació mi hijo Maikol, creo que me convertí en el mas responsable de los hombres. Empecé a trabajar como mecánico automotriz, pues era técnico medio en esa especialidad y en la casa lo mismo lavaba los pañales del niño que le daba la comida. Mi esposa trabaja, así que compartimos tareas todo el tiempo y somos felices”. Algo similar le ocurrió a Dennis, un joven enfermero y artesano, quien con 28 años y tres hijos, el mayor del anterior matrimonio de su esposa, se ha vuelto un hombre trabajador y comprometido con la tenencia de su casa, pues su mujer retomó los estudios para concluir la carrera que dejó trunca con los embarazos. Ni que decir de Juan Carlos, un diseñador y pintor amigo que desde que nació Gabriela se prodigó en ternura. Nada de su hija le es ajeno y lo mismo la llevaba a la escuela y asistía a las reuniones de padres, que compartía juegos, tareas escolares y paseos, colaborando y asistiendo a su esposa, una profesional destacada en el mundo de las letras, en la crianza y educación de la niña, hoy una adolescente. El historiador Julio Cesar González Pagés considera que la paternidad es un uno de los ejes fundamentales de las relaciones de equidad entre los géneros. Consciente de que el reto es cambiar cómo educamos y cómo nuestra cultura trasmite esos modelos, González Pagés aboga por un padre que, sobre todo, se parezca al amigo, en el que primen el intercambio afectivo, la conversación en lugar de la imposición. De igual modo se expresaba el eminente pediatra norteamericano Berry Brazelton, quien se preguntaba cuál era la contribución del padre moderno que lo hace tan especial para el bebé y para la cohesión de la familia. Y se respondía: “Porque es especial”. Según este profesor emérito de Pediatría, las generaciones anteriores prácticamente NO conocían al padre durante los años de crianza, dejando que ese rol fuera trazado por la madre, antes que seguir su propia inclinación a participar realmente en las actividades de sus hijos. Y hay consenso en que el hombre tiene un papel importante en ese equilibrio. La autoridad constituye un factor esencial en la organización familiar, pero en ocasiones se confunde su accionar al asociarla a las actitudes imperiosas. Este modelo de padre, bastante común aun, vive convencido de que su función es servir de protector y guía a sus hijos, a la par que actúa como una especie de sensor; el tipo de trato que emplea será el fruto de una lógica pactada en privado por la pareja, con igual responsabilidad y participación. Si bien algunos se relacionan indistintamente. Si es niño, busca que sea activo, fuerte, independiente; con la hembra se mostrará suave y protector. Ambos tienden a tener expectativas propias con hembras y varones, en lugar de asimilar que cada infante aprende de sí mismo como individuo único Las relaciones familiares son como las plantas, mientras más se cuidan, mas florecen y el ejemplo dado en cada una de las situaciones familiares o sociales que comportan juntos hombre y mujer, debe ser siempre consistente, pues deviene modelo a imitar para el niño o niña. La creación de una familia trae aparejado una gran responsabilidad, que debe asumirse sobre la base de un mandato justo, solo así el trinomio madre-padre-hijos resultará perfecto. Guía, exigencia, amor se complementan en el padre amoroso que regaña y aconseja cuando es lo justo, pero abraza y besa a sus hijos con ternura; comparte saberes y ejemplos y ofrece su brazo firme para que lo sepan puerto seguro para sus cuitas y temores; compañero y amigo cuando de ello se trate. La paternidad puede ser un territorio inexplorado y atemorizante, desbrozarlo implica una motivación y un privilegio para ser mejores papás, los más especiales del mundo. Ah, la foto que acompaña este trabajo es la de mi hijo: Michel Agudo Suarez y sus tesoros: Melanie y Michel Daniel Agudo Rosales. El es un papá de esos especiales.

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