Los Quince de una Cátedra Especial

_DSC2039Cumplir los 15 años se asocia a la adolescencia, al despertar de los sueños juveniles, pero los abuelos que durante tres lustros han pasado por la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor, piensan igual que una quinceañera recién abierta a la existencia. Y si no que lo diga Sara Berre, una mujer que a sus 65 años todavía busca sacarle filo a la existencia.

Entusiasta, dinámica, Sarita, como la llaman, es una abanderada de este programa. “He aprendido mucho con las clases de Psicología, ambientación social, nutrición y otras que favorecen nuestra estima y socialización, pues nos consideramos una gran familia y nos contagia el entusiasmo que se respira entre sus miembros. Ser una egresada de estas Cátedras, en la filial del reparto Camilo Cienfuegos de La Habana del Este, donde vivo, me hace sentir orgullosa de mí misma”, dice.

Como en cursos anteriores, muchos de los futuros alumnos de la Cátedra del Adulto Mayor subieron este octubre por primera vez la histórica colina universitaria. NO lucían los arrestos de la juventud y buscaban apoyo en brazos amigos o en sus propios bastones, pero todos estaban decididos a llegar a sus aulas y graduarse como el que más.

Son promotores de una cultura gerontológica que los prepara para enfrentar mejor esta última etapa de la vida, como aseguraba la estudiante de tercer año de la Cátedra universitaria, Zenaida Campos, en el acto de inicio del actual periodo lectivo. El claustro que los guía, gran parte de ellos jubilados, vuelca interés y experiencia en el trabajo.

Con 15años de permanencia, la Cátedra del Adulto Mayor, tiene también entre sus objetivos contribuir a cambar la mentalidad de esas personas, convenciéndolos  de que no están relegados de la sociedad a la que un día dieron sus mejores bríos. Acoge alumnos en sus distintas sedes territoriales y aparte de las clases impartidas, se realizan recorridos, visitas a museos y lugares de interés histórico y cultural que coadyuvan al enriquecimiento personal de sus integrantes. Hasta el momento, más de 85 000 adultos mayores se han graduado en ellas a lo largo del país.

El programa nacional de educación para la tercera edad es un espacio pedagógico que busca la sociabilidad de este grupo etario con su entorno, elevar la autoestima y entender lo que representa la vejez. Se trata de colocar a estas personas a la altura del momento actual, ofreciéndoles las herramientas apropiadas para seguir ejerciendo el derecho al estudio, inherente a cada persona e integrarse de nuevo dentro de la sociedad.

“En la universidad del Adulto Mayor aprendemos a convivir con la vejez y a concebirnos interactivos sin importar los años ni los achaques. NO hay edad para aprender y sentirnos útiles. Ahora mismo trabajo por contrata y estudio catalán, explica Berre, quien culminó sus cinco años de estudio en la cátedra universitaria e hizo un posgrado de abuelidad”

En Cuba, una de cada cuatro personas pasa de los 60 años, lo que exige no solo mayor comprensión de la familia, la sociedad y el propio anciano acerca del proceso de envejecimiento, sino la búsqueda de soluciones sociales y locales a sus problemas, que permitan un equilibrio entre sus necesidades y demandas biológicas y sociales y las respuestas a éstas.

Los programas, las estrategias, las políticas que se diseñen tienen que involucrar a toda la sociedad, afrontando este proceso natural como  una continuidad del desarrollo humano.

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