Razones Para la Vergüenza

índiceLas denuncias llueven y también los alertas y aunque el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF reporta alguna mejoría y los esfuerzos internacionales tratan de paliar la situación, lo cierto es que el panorama para los niños y niñas del planeta  continua  sombrío.   Abogar por la protección, respeto y garantía de los derechos de niños, niñas y adolescentes supone la participación libre y significativa de todas las personas, en diferentes ámbitos de su vida económica, social, política, cultural, cívica.

La propia UNICEF y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reportan que unos 600 millones de esos pequeños viven en la pobreza y mas de 27 000 menores de cinco años mueren cada día por causas evitables, mientras otros 200 millones se ven obligados a trabajar para su subsistencia, en la mayoría de los casos, en extensas y agotadoras jornadas laborales en la agricultura, minería, obras constructivas y en la calle, en actividades delictivas y pornografía infantil. La mayoría de esos niños no asiste a la escuela y están privados de la atención necesaria.

Este 20 de noviembre la Convención Sobre los Derechos del Niño cumplirá su aniversario 25 y el tema de los Derechos Infantiles, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas volverá a estar sobre un tapete mundial regido por las desigualdades.

Esta Convención entró en vigor en septiembre de 1990 y ha sido ratificado por todos las naciones, excepto Estados Unidos  y Somalia, Considerado uno de los tratados más universales de los Derechos Humanos, el documento tiene gran significación porque entraña una nueva perspectiva respecto a estos menores hasta los 18 años de edad, pues los conceptúa plenos sujetos de derecho ,de acuerdo con su edad, desarrollo y madurez, lo que representa un cambio en el modelo jerárquico de relaciones entre estos y los adultos, además de constituir un marco legal para su protección integral.

Para la UNICEF, que tiene a la CDN como guía para el desarrollo de su trabajo, su prioridad cardinal radica en conseguir que esos derechos se conviertan en principios perdurables y normas internacionales de conducta para los gobiernos, a la luz de las nuevas realidades y desafíos, que rigen los actuales contextos globales, necesitados de un ambiente más bienhechor para la infancia.

La Convención contienes 54 artículos y dos Protocolos Facultativos. La mayor parte de los artículos hacen referencia a los derechos sustantivos a la pervivencia, el desarrollo pleno, a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Otro grupo alude  a los mecanismos de control para su cumplimiento y el papel que en ello han de desempeñar las agencias de las Naciones Unidas. El último apartado determina el sistema de ratificación y entrada en vigor, implementación y reservas.

 La sociedad en cualquier parte del planeta requiere de la formación multilateral y armónica del niño, la niña y el adolescente  desde su mismo nacimiento. Es un proceso de continuidad que dura toda la vida, por lo que cualquier patrón de crianza carece de un verdadero sentido educativo si no se privilegia a la infancia, y esa dispensa pasa por el resguardo a sus derechos, el primero de ellos, el de la vida. Para ello se precisa voluntad política por parte de los Gobiernos y la decisión de concretarlos.

Favorecidos no solo desde el punto de vista institucional, sino desde los códigos éticos y el propio sistema social, que rechaza cualquier acto que signifique vejar a un infante física o psíquicamente, la niñez en Cuba es un tesoro muy valioso en el que depositamos amor y dedicación.

Los niños cubanos son protagonistas de una cotidianidad que les asegura una escolaridad gratuita en todos los niveles de la enseñanza, incluida la especial. ¿Por qué es eso? La respuesta no la dio un cubano, sino el ex representante de la UNICEF en Cuba, Juan José Ortiz. “Mientras en otros países se trabaja por la subsistencia de los niños, los chicos cubanos son de los mas a afortunados del mundo, lo que demuestra que la solución a los problemas urgentes de este grupo etario radica en las voluntades políticas y no en la situación económica de las  naciones”., aseveró.

A un cuarto de siglo de la Convención de los Derechos del Niño, siguen siendo enormes los retos para lograr el bienestar de la infancia y la adolescencia en todo el planeta.Para la UNICEF, el llamado es a conocer el contenido de este Tratado, defender su cumplimiento y participar activa y responsablemente en la construcción de ese mundo mejor al que aspiramos.

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