Años Tempranos, los Decisivos

DSC_3081Los especialistas coinciden en que los años primeros de la infancia suelen ser los mas decisivos, ya que constituyen la base de las estructuras que conforman la vida del ser humano. En ellos es donde se inicia y desarrolla la actividad motriz.

Para el niño o niña los primeros cinco años de vida son de aprendizaje intenso, perfeccionan los movimientos, aparecen las costumbres de aseo higiene y se empiezan a fijar las bases de las cualidades estéticas y morales.

Decía el gran pedagogo ruso Antón Makarenko que el niño debe aprender a hacer todo lo que pueda hacerse por si solo. Hábitos como lavarse las manos antes de las comidas, cepillarse los dientes, comer sin mancharse la ropa, limpiase la nariz y guardar los juguetes son vías eficaces para reforzar el sentimiento de independencia en el niño de tres o cuatro años.

Claro que no todos reaccionan igual frente a una demanda; los hay rápidos y decididos; los hay más lentos y pausados. Con el aprendizaje ocurre igual. De acuerdo sus características, hay menores que rápidamente captan lo que se les pide que realice y otros que necesitan mas tiempo, pero sus resultados son igualmente favorables. Pero si en lugar de aprovechar esta preciosa edad del aprendizaje para enseñarlo a valerse por sí mismo, queremos seguir haciéndoselo todo lo único que lograremos es invalidarlo y cuando ya consideremos que está en edad de hacerlo por sí solo, seguramente ya habrá perdido todo el interés por aprender.

Un infante de preescolar esta presto a la adquisición de nuevos conocimientos a través del juegos y la actividad física. Así, puede pararse y brincar en un solo pie o saltar con ambos, pues su conducta motriz, según la opinión de los especialistas, es el natural punto de partida en la estimación de su madurez. De ahí que sus reaccio9nes posturales, motricidad fina (asir objetos, r4ecorrtar, manipular) y motricidad gruesa (correr, caminar, patear, lanzar) estén en intima relación con la conducta adaptativa. Digamos que constituye el pilar de esta última. Esta conducta adaptativa en un menor de tres años, por ejemplo, le da la posibilidad de ejercitar los distintos reflejos con los que se nace, además de permitirle la coordinación óculo motora y óculo manual, al alcanzar y manejar objetos, permitiendo así la solución de problemas prácticos y la exploración y manipulación de cosas.

Los primeros años no son críticos, pero si difíciles, por cuanto conlleva el despunte de desarrollo de la personalidad infantil que, a su vez, resulta una forma de independizarse de la tutela del adulto.

Eso si, no esperen que desde los primeros intentos atienda a lo que se le dice y enseña. Es preciso ser pacientes y repetirle las cosas tantas veces como sean necesarias. Sin olvidar que para una niña o niño el estimulo mas poderoso es el del amor. ´

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