Autonomía y Responsabilidad

atarse-los-zapatos-gCarlitos tiene 10 años, aun no sabe hacerse el lazo de los zapatos y se demora para vestirse, pues sabe que su mama, lo hará por el, luego de gritarle que “es la ultima vez que lo hace” y que es hora de que adquiera responsabilidad”.Cantaleta que el niño se sabe de memoria.

No existe una regla mágica que confirme a que edad se tienen que realizar ciertas tareas. Depende de muchas variables: maduración del niño o niña, conocimientos, educación de los padres, entorno en el que vive, si es hijo único, el menor de varios hermanos, etc. Pero a cada adulto se le impone la necesidad de enseñarle desde pequeño, a ser cuidadoso, a vestirse solo, a comer sin mancharse la ropa, a que utilice los objetos sin ensuciarlos ni romperlos, etcétera.
Para lograr un niño responsable hay que facilitarle autonomía personal, Esto es, favorecer que haga por él mismo lo que es capaz de hacer en cada momento. Cuando son pequeñitos evidentemente son tareas muy sencillas y no hay que exigir que las hagan perfectas. Por ejemplo, si con uno o dos años empiezan a comer solos es normal que derramen comida .Conforme van creciendo, sus responsabilidades también han de ir aumentando. Un niño de Primaria debería prepararse su mochila cada día, aunque supervisen los padres.
Es vital infundirle al menor este deseo, acostumbrarlo, por ejemplo, a llevar los zapatos limpios y el aspecto aseado. Es necesario también que muestre particular interés en el cuidado de las cosas de la casa y, en especial, las de uso social. Por eso nunca sele debe permitir que sea negligente con los objetos y bienes de la comunidad, Todo mediante explicaciones que le permitan entender que esos sitios son para el disfrute y bienestar de todos. La responsabilidad no implica el temor, el castigo, sino el sentimiento de la incomodidad que se experimenta cuando se tiene la culpa del deterioro o destrucción de algo.
El infante desconoce sus habilidades. Sin embargo, es muy habitual que los padres hagan por los niños lo que podrían hacer ellos solos para, de este modo, ser más rápidos, no perder tiempo y hacerlo mejor. La cuestión es que en muchas ocasiones ni siquiera se plantean su capacidad de hacer por él mismo una determinada tarea. Por ende, carece de responsabilidad, puesto que no se les ofrece ese espacio, tiempo y confianza para que realicen aquello de lo que son capaces. Estos niños y adolescentes desconocen su nivel de eficiencia en múltiples tareas, destrezas y habilidades porque no han tenido oportunidad de probarse así mismos.
Según su etapa de desarrollo a los niños se les pueden exigir determinadas responsabilidades: Por ejemplo, un infante de cinco y seis años, ya ha aprendido suficientes conductas y aunque necesita que se le señale lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle posibilidades para elegir entre dos opciones. Puede ser responsable de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta. No hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación del modelo que se le presenta..
A partir de los cinco años, comienza a despertar la intencionalidad, asimila algunas normas y se comporta en desacuerdo con ellas .Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados y trata de ser autónomo porque se cree capaz de hacer las cosas por si mismo. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo y de los juegos y aunque todavía precisa alguna supervisión, pueden dársele responsabilidades diarias: preparar el desayuno, bañarse, arreglar su cama. De los nueve a los once años, ya es bastante autónomo en sus intenciones y, por lo tanto, en su responsabilidad. Suele tener una organización propia para sus ropas, juguetes, ahorros y se encarga de alguna ocupación domestica. También le gusta que se le recompense por la tarea que se le asigna.
Lo importante que el niño o niña conozca e interiorice los efectos de la autonomía y la responsabilidad, que sepa que las cosas incorrectas disgustan a las personas que lo rodean y sea exigente consigo mismo. Esta es la mejor lección para el surgimiento de un ser consciente y responsable..

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