De la Gran Guerra Patria

guerraPor estos días de mayo la humanidad progresista celebra el septuagésimo aniversario de la victoria sobre el fascismo, ocurrida el nueve de mayo de 1945, con la firma en Berlín del acta de capitulación incondicional por la Alemania nazi, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial y consolidó la victoria de los pueblos sobre el nazi fascismo.

La agresión armada a la Unión Soviética se produjo el domingo 22 de junio de 1941. Sin declaración de guerra, las huestes fascistas invadieron el territorio de la URSS Para justificar su agresión, los nazis “fabricaron” un incidente en una localidad alemana cercana a la frontera y lo presentaron como un supuesto ataque armado de Polonia .Alemania e Italia, aprovechando la favorable política de los gobiernos inglés y francés, como también la de los Estados Unidos, extendieron la guerra y ocuparon a Francia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo.
La llamada Gran Guerra Patria, devino epopeya para el mundo. Grande fue el precio de esta guerra que, por espacio de seis años, sembró la destrucción, el sufrimiento y la muerte en una inmensa área del planeta. La ex Unión Soviética fue la máxima responsable de esa victoria que concluyó con casi 55 millones de muertos, 27 millones de ellos, ciudadanos de la URSS.
Recuerdo haber leído en el primer tomo del libro El Bloqueo, de Alexandr, Chakovski, que al cabo de los años, después que la guerra concluyera sin gloria para el Tercer Reich, los generales alemanes que quedaron con vida, aseguraron que muchas de las órdenes de Hitler fueron “errores fatales”, “casualidades absurdas” o “terquedad del Führer”, pero no dirían ni una sola palabra sobre la verdadera razón de esa catástrofe: el Ejército Rojo, el pueblo soviético, que hicieron fracasar todos los planes del Tercer Reich, incluido el de hacer morir por hambre a la ciudad de Leningrado, bombardeada por tierra y aire ,pero que combatió, resistió y rechazó la agresión alemana por casi dos años.
Reflexionar sobre el resultado de aquella descomunal batalla de los pueblos que devino derrota del fascismo, resulta imposible sin que sobresalga la abnegación y la hazaña sin par del otrora pueblo soviético. Soldados, guerrilleros, obreros, campesinos, intelectuales, con mención aparte para las mujeres, quienes combatieron como un soldado más y estuvieron lo mismo en la retaguardia, asegurando la producción, que en las guerrillas o las primeras líneas militares, curando a los heridos, llevando mensajes y hasta infiltrándose entre el enemigo. Una legión de héroes y heroínas anónimos sin cuyo sacrificio no hubiera sido posible el progreso y el desarrollo alcanzado por la Rusia de hoy día, ni la paz que tratamos de salvaguardar a toda costa, puesta en precario por los modernos émulos de Hitler.
Hoy día, se trata de minimizar y hasta de tergiversar el papel desempeñado por los soviéticos durante la Gran Guerra Patria. La URSS no solo peleó por su libertad y la salvaguarda de su patria; lo hizo para el futuro de la humanidad. Pero el peligro de una contienda mucho más terrífica no se ha extinguido, lo alientan conflictos bélicos como los de Irak, Siria y la Ucrania ex socialista, por cuya paz Rusia redobla esfuerzos en aras de solucionar un conflicto en el que intervienen los intereses hegemónicos de Estados Unidos y Europa.
El recuerdo de los que pelearon contra el fascismo en la Gran Guerra Patria es imperecedero. La antigua URSS aportó a la derrota nazi fascista, más de 35 millones de combatientes rusos, ucranianos (cinco millones lo eran) bielorrusos y de otras nacionalidades, a los que se rendirá tributo con diversas conmemoraciones.

A 70 años del Día de la Victoria sobre el fascismo en la Gran Guerra Patria, ante las llamas eternas de las lápidas, junto a los caminos y carreteras, en las fosas comunes, al pie de los monumentos, los hijos, hijas, nietas y nietos de los caídos y el mundo entero, rendirán homenaje los hombres y mujeres del gran Estado soviético que, como un solo país, mostró al mundo su decisión de aniquilar a los invasores y hoy se yergue más fortalecido, tras su dolorosa desintegración
Una nueva Rusia resurge desde la memoria, dispuesta a preservar su historia y a enfrentar cercos militares, sanciones económicas y provocaciones de todo tipo. Las banderas de la gran patria de Lenin solo se inclinaran ante los caídos. Ese es el mejor tributo a la memoria de los que combatieron el fascismo y contribuyeron a la libertad de otros países del entonces bloque socialista y del planeta todo.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*