Valores: Se Inculcan y Se cultivan

1Los valores no se enseñan ni aprenden de un día para el otro ni se adquieren como una mercancía. Por el contrario, se inculcan y se cultivan no solo a través de lo que expresan, sino también por las actitudes y manifestaciones. Estas complejas herramientas constituyen un sistema, ya que guardan una estrecha relación unos con otros, así como con diferentes aspectos de la personalidad, entre otros, los sentimientos, los modos, los intereses, las motivaciones. El inculcarlos es un proceso constante y no un programa de una sola vez. Por tanto, resulta indispensable que los niños crezcan en un ambiente tutelado por las buenas conductas y la responsabilidad de los adultos para hacer lo que les piden a los menores que hagan. Si ofrecemos o proyectamos dobles mensajes, reinara la confusión, y ellos optaran por imitar lo que vean y no interiorizar lo que le dicen que es adecuado. Los niños y niñas necesitan escuchar una y otra vez lo que se espera de ellos en la casa, la escuela, en la comunidad y hasta en su futuro como ciudadanos. Como no están todavía en capacidad de incorporarlos, porque carecen de determinada madurez y desarrollo de la personalidad que les permita interiorizarlos conscientemente, el proceso demanda tiempo y mucha paciencia. En esa primera etapa de su crecimiento pasa a un primer plano la creación de hábitos y conductas que van conquistando y reforzando a medida que crece. La asimilación de estos resultará esencial para su comportamiento futuro .No olvidemos que los hábitos son conductas que van regulando el desarrollo de la personalidad infantil. Si se habitúa a decir siempre la verdad, seguramente el niño no podrá teorizar por que lo hace, pero lo incorpora a su actuación cotidiana. El asunto no es hablar y hablar de tal y mas cual valor, sino demostrarlos con nuestro ejemplo y explicarlos de manera comprensible para ellos. Situaciones de la vida diaria como dar las gracias, pedir permiso, saludar o dar el primer paso para una reconciliación después de un altercado, puede resultarles muy difícil de entender a un niño o niña, pero habiéndolos aprendido de nosotros, esas conductas y valores como la sinceridad, la tolerancia, la ética, adquieren otra connotación a la hora de integrarlas a la vida cotidiana de manera concreta, practica y sencilla.

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