En la Desnudez de la Muerte

marti2Un día antes de caer derribado por las balas enemigas, José Martí escribe a Manuel Mercado una carta que deja inconclusa y que había comenzado a redactar la noche del 18 de mayo de 1895. En letra menuda y legible el Maestro le dice al amigo mexicano “que cuanto había hecho por la independencia de Cuba tenía por fin impedir la expansión de Estados Unidos por las tierras americanas”.

En el texto fija su posición personal, narra los últimos momentos vividos en la manigua desde su arribo a Cuba el día 11 de abril de ese año y explica sus objetivos en torno al movimiento revolucionario y el antimperialismo. El hecho de que hiciera a Mercado depositario de su última misiva, demuestra no solo el afecto entrañable que se tenían, sino la posible contribución de este en los ideales martianos.

Nacido en Michoacán en 1938, Mercado era un abogado de prestigio que ocupó cargos en la secretaria de Gobernación de su Estado natal. Fue electo arias veces diputado al Congreso y también fue senador de la Republica del Distrito Federal, cargo que ocupaba cuando Martí llegó a México y le abrió las puertas de su casa, pues ya se honraba con la amistad de la familia del prócer independentista. Ana la hermana de Martí tuvo una sepultura digna gracias a su mediación.
En su memorable carta al amigo mexicano Manuel Mercado, Martí le explica la magna tarea que se había impuesto y le transparenta su decisión de cumplir con sus deberes de independizar a Cuba. Sabe que Mercado entenderá su disposición y le dice:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi patria y por mi deber”. Presentía que para él ya era hora. “Pero aun puedo servir a este último corazón de nuestras repúblicas”.
En su misiva al hermano querido, Martí, al frente del campamento, le expresa a Mercado: “Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.
Cuba y su destino fueron para José Martí afán y razón de ser. Su dignidad de cubano honesto no le permitió permanecer impasible ante la guerra iniciada el 24 de febrero de 1895 y en la que él era no solamente su organizador y conductor, sino el alma de aquel levantamiento.

Temores y presentimientos lo acompañaron en sus andanzas por la manigua redentora, donde quiso demostrar que no solo era el hombre que arengaba, sino que era capaz de dar la vida por sus ideales. Martí no era un visionario animado por sentimientos románticos. Era un individuo cuya personalidad lo caracterizaba su plena conciencia de lo real y de lo histórico. Su consagración a la lucha se refleja en la organización y fundación el 10 de abril de 1892 del Partido Revolucionario Cubano, poderoso instrumento de unidad y ambicioso proyecto que pretendía liberar a Cuba y Puerto Rico y equilibrar a la América que llamó y supo nuestra.

Pensador y revolucionario convencido, creía que la amistad y el agradecimiento eran deberes y gozos. Sus cartas a Manuel Mercado, su entrañable amigo mexicano, son un ejemplo. Hombre de corazón abierto a la fraternidad humana, vio en los valores espirituales un bien supremo para la humanidad.
Para María Zambrano, una personalidad de las letras españolas que vivió varios años en Cuba, el Diario de Campaña de Martí NO revela huella alguna de presentimiento, ni la más leve preocupación ante la muerte. Acaso, escribió ella, NO imaginaba que iba hacia su fin, o quizá NO quiso transcribirlo, más la existencia misma del Diario, su tono y una específica calidad como de misterioso temblor del alma ante las cosas que parecen herirle
En la cercanía de la muerte que quizás presintiera, Martí trasmite a quien lo lee uno de los testimonios más preciosos y raros que un hombre puede dejar, expresa la Zambrano en su texto sobre el Diario de Campaña: “Nacido para poeta tuvo que ser hombre de acción. Y toda acción es de por si violenta”, escribió Zambrano en su análisis sobre los apuntes postreros del Apóstol. Para ella, Martí se hizo a sí mismo en contra de si, de sus gustos. Por amor a la libertad vivió en una absoluta obediencia. Y ese es el modo más alto y noble de ser hombre”. Y es que Martí hizo universal el trozo de historia que le tocó vivir.
El Diario de Campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos, sobresale porque la expresión literaria del Maestro se hace más simple, directa e inmediata. Son como, meras viñetas que Martí redactó en tono vehemente y espontáneo, al decir de Fina García Marruz En su estudio sobre la prosa martiana, Fina señaló como en los DOS últimos cuadernos de apuntes, su estilo es más natural y tierno. La obra a la que Martí dedicó los años más fecundos de su vida estaba en marcha. Las anotaciones cesaron donde se encuentran los DOS ríos. Allí le esperaba la muerte que NO buscaba, dejando inconclusa su carta a Mercado. Ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos del mar, aplicándole los versos del poeta Antonio Machado, se fue a la eternidad, cumpliendo con su deber.

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