Silencios Que Pesan

En la década del 80 del pasado siglo, la voz de la doctora Leyda OquendoMariana Barrios, responsable del tema África para el área de América Latina, el Caribe y Cuba, en el extinto Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), se alzó alto para conceptualizar sus investigaciones. El tema que la ocupaba era El derecho humano en el concepto de la verdad histórica, que englobaba la revisitación y esclarecimiento de la esclavitud, la cimarroneria, la lucha por la liberación de Cuba, el aporte negro al mambisado y el papel de las mujeres negras en la constitución de la identidad del criollo primero y del cubano, después.


Garante científica, además, del Centro de Asia, África y América Latina (CIAAAL) de la Academia de Ciencias de Cuba, había calificado de vital la contribución de las mujeres negras en esas luchas. .Persuadida como estaba de la grandeza de aquella mujer que hoy las cubanas y los cubanos llamamos Madre de la Patria: Mariana Grajales, escribió:
“Siempre que pienso en esa mujer inmensa me estremezco, creo que estoy frente a quien deshizo mitos y enderezo el sentimiento materno por caminos tan firmes que alcanzó la cima del amor”.
Oquendo Barrios, primera Doctora en Ciencias Históricas que trató los temas de África y la diáspora en las Américas, y organizó y presidió el Encuentro Científico Internacional del Centenario de la Abolición de la Esclavitud en Cuba, señalo que los hombres y mujeres, blancos y negros, forjaron el ideal de patria y libertad, ideales del que Mariana fue abanderada y eje central.
Una de las luchas primordiales sostenida por la extinta investigadora en sus estudios, fue reconocer el papel de la familia Maceo-Grajales y de sus integrantes, forjados en el temple, el carácter, las cualidades y valores éticos de Mariana y Marcos Maceo, su esposo, presentes en todos sus hijos, cuyos puntos centelleantes fueron, Antonio y José. Mariana hizo suyos el planteamiento de, como negros, no pedir absolutamente nada, como cubanos, TODOS LOS DERECHOS. Hombres y mujeres, blancos y negros forjaron el ideal de patria libertad, ciudadanía y respeto por encima del color de la piel. Ascender hasta el hecho de ciudadanos plenos, cubanos plenos. Ella fue el centro refulgente de esas ideas.
Consideraba la especialista que aquella mujer epopeya, como la calificó Martí, NO solo formó combatientes y les adiestró la conciencia, sino que enseñó a sus hijos que por arriba del hecho mismo de la vida estaban la justicia, la libertad, la patria. Para ella, constituía un ejemplo de todas las mujeres incorporadas al mambisado, donde resaltaron por su esfuerzo, como curanderas, enfermeras, cocineras, lavanderas y sobre todo, sostenedoras del coraje de los hombres en lucha por alcanzar la dignidad de Cuba.
La lucha de las mujeres negras contra los opresores colonialistas tuvo un silencio pesado, a pesar de algunos levantamientos cimarrones, como los encabezados por Carlota y Fermina, esclavas que dirigieron una rebelión que logró extenderse por la provincia de Matanzas y numerosos cafetales y fincas de la zona. Carlota, cuyo nombre llevó la misión internacionalista de Cuba en Angola, murió combatiendo y Fermina fue ejecutada por los españoles..
Tuvieron gran importancia también los palenques libertarios de la otrora provincia de Oriente. Se ha escrito y así lo atestigua la escritora y periodistas Marta Rojas, que cerca de Las Delicias, finca de la familia Maceo, Mariana pudo conocer de la esclavitud y de los intentos libertarios de los negros Muchos años antes, recordaría la doctora Oquendo, aquella mujer insigne que acunó a esos hombres y mujeres con una tonada ingenua y peligrosa, cantaba así:
Si nace libre la hormiga,/la bibijagua y el grillo-/ sin cuestiones de bolsillo/ ni español que los persiga/a ir a la escribanía/ a comprar su libertad/ y yo, con mi dignidad/ ¿No seré libre algún día?

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