Venga la Esperanza

foto 100El regreso al calendario de una jornada tan especial para los niños del mundo como el Día Internacional de la Infancia, nos acerca a sueños y realidades, desafíos y esperanzas. En buena parte del planeta, los que nacen para ser felices, celebran su fiesta con cantos, juegos y golosinas, dibujando su propio futuro, como pasa en Cuba, donde la fecha ni ninguna otra que les compete, pasa inadvertida.

Aquí, ya se sabe, los niños NO tienen un solo día, todos los del almanaque les pertenece y por ende, disfrutan del privilegio de saberse libres y favorecidos como sujetos de derecho que son, con responsabilidades, de acuerdo con su edad y madurez, lo que según la Convención de los Derechos del Niño encarna un cambio en el modelo jerárquico de relaciones entre estos y los adultos. Niñas y niños son un preciado tesoro. Y si algo resulta verdaderamente imposible en esta tierra bendita, es andar por sus calles, caminos, plazas y avenidas sin tropezar con algún infante feliz, que marcha presuroso a la escuela, pasea con su familia o juega en parques o espacios públicos, sabedores de que el futuro les pertenece, porque son hijos de un pueblo erguido que los ama y preserva.
Las niñas y los niños cubanos muestran en sus rostros la alegría de vivir en un país que los sabe su tesoro más preciado. Y como tal disfrutan de una oportuna vacunación contra enfermedades prevenibles, de una educación asegurada y gratuita en todos los niveles de la enseñanza, incluida la especial, mientras satisfacen juegos, saberes y sueños, contentos de ser el centro de los intereses familiares y de su patria .De hecho, cada uno puede escoger su propio momento y prepararse para un mañana promisorio, porque en ellos está cifrada la posibilidad del mejoramiento humano.
Y aunque todos los días del año deben pertenecerles a la niñez del planeta, el antecedente de este día se remonta a 1925, cuando Ginebra, Suiza, fue la sede de la Conferencia Mundial para el Bienestar de los Niños y se señaló la fecha del 1ro. de Junio para su conmemoración. Casi 30 años después la Asamblea General de la ONU aprobó por unanimidad recomendar a los gobiernos escoger su día de la infancia. De entonces acá, el panorama del universo infantil en desventaja NO ha dejado de preocupar a la humanidad.
Procreados para ser felices y estar a salvo del hambre, la discriminación, la pornografía y las guerras, sobre buena parte de los niños del mundo pesan historias que conforman su diario acontecer. Y aunque la UNICEF acaba de destacar en Quito que ha habido progresos en América Latina y el Caribe en cuanto al cuidado de la niñez y reiteró la importancia de aunar más esfuerzos en beneficio de ella, lacera el alma conocer, pese a los esfuerzos internacionales de alerta, la cara fea de una realidad en la que los cacareados derechos infantiles son violados cada día y decenas de millares de niños en otras latitudes, perecen en conflictos que le son ajenos, son sacados a la fuerza de sus hogares e insertados en el oscuro mundo internacional del comercio infantil y la pornografía o son forzados a trabajar. Realidad que NO debemos ignorar y si enfocarla a su eliminación efectiva. Única manera de que conozcan la felicidad y el bienestar a que tienen derecho

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