Esta Juventud Nuestra

Porque también fuimos jóvenes e inconvenientes, tuvimos nuestrasjovenes cubanos inquietudes, impaciencias desconciertos, sueños y el sagrado derecho a decidir por cuenta propia, no nos gusta escuchar a algunos que para referirse a grupos de muchachos indisciplinados, generalicen a toda la juventud y despotriquen contra sus gustos, conductas y lenguaje con la consabida frase de: “la juventud está perdida”.
No se percatan de que tal sentencia lastima por su crueldad a un buen estudiante o a una joven trabajadora, por ejemplo. De esos que quizás NO sea uno de nuestros delegados al Congreso de la UJC recientemente concluido, pero que por sus condiciones y comportamiento ante la vida, enriquece su accionar ante la sociedad y ante sí mismo.
Nuestros jóvenes se han formado en la Revolución y como tal se reconocen en el futuro de la patria. Ellos NO solo conformaron la vanguardia juvenil que los representó en su Congreso, sino a esa otra avanzada que con visión de futuro compone ese universo de muchachos y muchachas que le ponen música a la existencia desde los más disimiles espacios estudiantiles, laborales, científicos, deportivos, artísticos o como trabajadores por cuenta propio.
Rebeldes por naturaleza, patriotas por convicción, sensibles, inconformes, lozanos, combativos, proyectan sus vidas lejos de esquematismos y conformismos. Los guían propósitos, preocupaciones sociales, criterios propios y abarcadores empeños, en correspondencia con su época y razones. Nuestra tropa joven tiene mucho por hacer y evaluar en el concierto del modelo económico que buscamos para bien de todos.
Jóvenes fuimos y copiamos moda e inventamos sueños. Hoy lo son nuestros hijos e hijas, los nietos que le suceden y la generación que da el paso al frente, convencido de su protagonismo. Jóvenes fueron Los Cinco antiterroristas cubanos que pagaron con largos encierros en cárceles norteamericanas su lucha por desterrar del mundo el terrorismo y en favor de la paz. Millones de jóvenes en el planeta acompañaron a los nuestros y al pueblo todo en la larga batalla por su regreso a casa. También eran jóvenes los que ayer se fueron a Angola y los que en la Patria liquidaron la invasión mercenaria de Playa Girón o en la Crisis de Octubre se hicieron gigantes.
Vilma, Celia, Melba. Haydee, Asela y tantas otras muchachas de nuestro devenir histórico, no pensaron jamás en que podían perder sus hermosas y juveniles existencias y se dieron de lleno a la lucha contra la tiranía batistiana y luego a la construcción de una sociedad en que hombres y mujeres compartieran igualdades. Más atrás en el tiempo, una mulata fogosa y amante de la libertad nombrada Mariana Grajales, seria para su esposo Marcos Maceo y los hijos de este y de su anterior esposo, Justo Regueyferos, bastión y soporte en la forja de la independencia. Muchas otras cubanas, de diferentes razas, credos y edades, la secundarían a lo largo de la historia.
Todos y todas fuimos jóvenes un día en que llenos de propósitos, esperanzas y los inevitables avatares de la vida, cortamos lazos hogareños y creamos familias propias, siempre anclados en la herencia y la obra heredada de nuestros padres, abuelos, identificados con nuestros orígenes y legado patriótico.
Renuevo constante de generaciones, aunque los intereses no siempre sean los mismos y la óptica de sus mundos transiten por caminos diferentes, en el que el respeto siempre ha de ser reciproco e impregnado de la necesaria comprensión para la pujanza de los nuevos y la sabiduría de los que halan años. Así hay que ver la juventud.

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