Ejemplos que Valen

SAM_0375Cuando La crianza y educación es acertada desde las edades más tempranas, no resulta difícil emplear modelos de vida y ejemplos capaces de dejar indelebles huellas en la personalidad infantil. Pero para que esa valiosa ayuda de los padres resulte más provechosa es imprescindible ofrecer la necesaria orientación, a fin de que toda esa labor educativa contribuya a una mejor comprensión del papel que corresponde a cada cual para lograr el objetivo propuesto.

La preocupación de la familia no debe limitarse a la atención material y los resultados docentes, pues hay otros aspectos esenciales que han de tenerse en cuenta y que son parte fundamental de la educación del individuo. De ahí la validez de los paradigmas para afianzar nuestros preceptos y crear las conceptos y valores deseables. Pongamos un ejemplo; el bebé necesita durante un tiempo que lo lleven en brazos y sentir el calor que le trasmite la madre cuando lo carga y que es vital en el primer año de vida. Pero llega un momento en que ya domina la marcha y quiere conocer por sus pies el mundo circundante, a tenor de las inevitables caídas que pueda darse. No dejarlo probar fuerzas, pudiera perjudicar su desarrollo evolutivo.

Ello es aplicable a cualquier edad. Y es que, parejamente al amor debe anidar la inteligencia para dirigir cada paso de nuestros hijos, experimentar con ellos sus dificultades y éxitos y educarlos con sabiduría, correctamente en cada lugar, entendiendo que todas esas conductas se inculcan en la casa y calzan nuestras enseñanzas y ejemplos desde la niñez.

De poco vale que un joven posea valiosos conocimientos si socialmente no sabe conducirse como es debido y concurre a un lugar vestido inapropiadamente, no saluda ni da muestras de respeto al dirigirse a los demás. Los buenos modales no solo son agradables por sí mismos, sino que incorporan rasgos distintivos a la personalidad del niño y del joven que serán expresión de afecto y solidaridad para los que lo rodean. Un niño irrespetuoso, que antepone sus deseos y necesidades a las de los otros, es un inadaptado a su medio familiar. Con su propia actuación los padres van enseñando a sus hijos cómo comportarse en las distintas situaciones; son el modelo a seguir. Por consiguiente, deberán mostrar aquellas cualidades que desean reflejar en ellos y que serán la base de sus mejores valores como persona.

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