Un Feliz Comienzo

Melanie.2La primera semana del mes de septiembre en Cuba, marca cada año el inicio de un nuevo curso escolar. Para muchos niños y niñas es el comienzo de la etapa prescolar. Su asistencia por primera vez a las aulas implica una responsabilidad: el estudio constituye ahora su primer deber, lo que no significa en forma alguna que el juego va a desaparecer de la vida del escolar, pues a través del mismo también aprende, desarrolla su iniciativa creadora, asimila normas morales típicas de la vida del adulto. Lo que ocurre es que al iniciarse la vida escolar, el juego cede su preponderancia al estudio.

Esta nueve actividad requiere que el menor tenga que mantener largo rato la atención, permanecer quieto sin molestar a los demás niños que lo rodean y lo que es mas importante, observar, escuchar, comprender las explicaciones y orientaciones que el maestro le da, recordarlas y disponer de algunos medios y procedimientos que le permitan enfrentar la solución de las tareas planeadas. Además, en el hogar, deberá dedicar también algún tiempo para realizar pequeñas tareas y preparar algunas cosas que el maestro pidió para llevar a clases el siguiente día.

No menos exigencias se plantean al niño o niña en lo referente al pensamiento, a su memoria, a su lenguaje y comportamiento en el aula. Debe comprender qué se le pregunta, saber contestar, atender la clase y mantener una conducta correcta y disciplinada.
Es indudable que el pequeño que llega a la escuela sin estar preparado, se le planea grandes problemas, pues estará totalmente indefenso, sin las armas necesarias para vencer.

Por supuesto, no podemos esperar que comience en la escuela sabiéndolo todo, Es tarea de la institución escolar presentar a los prescolares una actividad interesante, atractiva, agradable. Ello demanda que el maestro comprenda todas las dificultades que puedan surgir en los primeros días y que sepa darles apoyo, introduciéndolos poco a poco en estas sus nuevas obligaciones. Pero esta labor se facilita cuando encuentran el terreno abonado.

Asegurar u feliz comienzo depende en gran medida de la creación de una actitud seria hacia la escuela, el maestro y hacia el estudio. Algo fácil de lograr, pues todos los estudios realizados demuestran que casi en un cien por ciento de los niños existe una buena disposición hacia la escuela. Momento de sus vidas en que se sienten mayores y responsables.

Fomentar ese afán depende en gran medida de los padres, encargados de fomentar una imagen positiva de la escuela y el maestro y preparándolos para ese importante momento de sus vidas. Lograrlo, le permitirá a niño o niña asomarse a un universo para ellos sorprendente, en el que cada día aprenderá algo nuevo e interesante y donde descubrirá, junto con sus compañeros de aula, los secretos del mundo natural, aprenderá a transformarlo y a crear nuevas cosas.

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