En la Memoria de la Historia

FidelLlegará hoy Fidel”, anunciaba el diario Hoy en su primera plana el ocho de enero de 1959, y una Habana efervescente y emocionada se volcaba a las calles a recibir al héroe y al ejército de barbas y melenas que lo acompañaba en su marcha hacia la capital. La más grandiosa manifestación de entusiasmo popular que recuerda la historia de Cuba, devino aquel ocho de enero inolvidable.

La sonrisa cercana de Camilo, la paloma posada en el hombro de Fidel, repercuten en la memoria de la historia. El final del trayecto fue la fortaleza de Columbia, hoy complejo educacional de Ciudad Libertad, donde en la noche se escuchó hablar al líder revolucionario: “El pueblo había ganado la guerra, tenía que prepararse para ganar la paz y conquistar el porvenir”, pronosticó
Las imágenes de aquellas jornadas inolvidables traspasaron confines, Sobre aquella multitud ansiosa de verlo y escucharlo, se alzó la voz irrepetible. No hubo promesas demagógicas sino lenguaje directo. “No nos engañemos pensando que en lo adelante todo será más fácil. Quizá en lo adelante todo sea más difícil”. Sentencia que hoy a 57 años de pronunciada conserva total validez.
“Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario”. Partiendo de esa premisa, recurrente en su vida, Fidel consideró más grande su responsabilidad ante la historia y ante el pueblo. Alertó sobre los enemigos de la Revolución en lo adelante y consideró que el peor enemigo que pudiéramos tener seriamos los propios revolucionarias. Idea que, años más tarde replanteo en un discurso a los estudiantes en la Universidad de La Habana.
el campamento de Columbia, desde donde huyó el tirano con sus más cercanos secuaces el Primero de Enero, tomó ribetes históricos aquel día en que su caravana de victoria entró en La Habana, El discurso vertebrado por Fidel, mientras una paloma se le posaba en el hombro, en simbólico presagio, resulto trascendente para el país. Expresó que una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos.
Partiendo de estas consideraciones, el líder de la Revolución dio un giro más profundo a sus ideas. Sabedor de que al pueblo le interesaba saber si se iba a hacer bien la Revolución o se cometerían los errores incurridos en otras luchas, porque “No hay error que no se pague”, situó la defensa del futuro patrio al decir: “El destino de la patria no puede ser nuevamente escamoteado”.
“La nuestra, dijo Fidel refiriéndose a la Revolución, fue la primera; la nuestra, simplemente fue la que libró la primera batalla en el Moncada, la que desembarcó en el “Granma” el dos de diciembre, y la que luchó sola durante más de un año contra toda la fuerza de la tiranía, la que cuando no tenía más que 12 hombres mantuvo enhiesta la bandera de la rebeldía, la que enseñó al pueblo que se podía pelear y se podía vencer…”
Aquel primer discurso de Fidel ante el pueblo de Cuba, insufló vida y promesas nunca tronchadas. El futuro que nos anunció entonces tiene mucho de presente y de mañana. Hablando claro, como nos acostumbró, indicó el camino; difícil y empedrado como ha sido, pero hoy con buenos augurios para el año y los venideros. A modo de conclusión, ya en la medianoche, afirmó:
“Jamás defraudaremos a nuestro pueblo!” ¡NO lo hizo!

Palabra clave: Fidel

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*