Siempre inquietos.

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La madre de Yuliet se molesta todo el tiempo con su pequeña de siete años porque la niña manifiesta una gran intranquilidad. Esto hace que le sea difícil esperar sentada para comer o bañarse; se cansa rápidamente de cualquier tarea emprendida y le resulta imposible permanecer por un tiempo haciendo alguna actividad pasiva que la obligue a estar quieta. Situación que altera a su mamá y al resto de la familia, que no atinan a controlar los impulsos de la chica

A esta niña como a tantos otros infantes que manifiesten, aun en contra de su voluntad una gran impaciencia, podemos llamarle hiperactivos. Y aunque muchos los consideran malcriados y hasta provocan el rechazo de los adultos que desconocen las causas de su inquietud, es preciso ser pacientes con ellos. De ese modo los ayudaremos a autocontrolarse y les vamos creando la disciplina necesaria para su ulterior desenvolvimiento.
Por lo general, la hiperactividad ocurre cuando no hemos sabido manejar bien las situaciones, es decir, cuando el horario de vida no es el adecuado y cuando la disciplina impuesta no se ajusta a la necesidad de los pequeños de poner en práctica sus iniciativas. Por eso, a la hora de organizar las actividades de estos niños y niñas, conviene no obligarlos a esperar largo rato por nada. También los estados ansiosos provocados por problemas familiares, el trato agresivo de los padres la pérdida de un ser querido y otros, acarrean desajustes.
Para controlar la hiperactividad es preciso ser pacientes. Este tipo de niño o niña requiere ser aceptado, tal cual es. Hay que tratarlo con cariño, sin gritos ni malas formas y cuidarnos de no decir en su presencia que es irresistible
Uno de los mejores métodos de controlar a los pequeños hiperactivos en dándole cierta libertad de movimientos, sobre todo en las áreas abiertas y encomendarles pequeñas tareas en las cuales des carguen su energía. Sil ya asisten a la escuela hay que ayudarlos a cumplir los deberes escolares, pues estos tienen tendencia a esquivar estas tareas que los obligan a centrar toda la atención.
Con los infantes intranquilos hay que ser muy cuidadosos y cuando realicen algo bien o alguna actividad en la que ha tenido que permanecer calmoso, elogiarlo y, además, combinar adecuadamente las actividades pasivas con las intensas.

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